Llega a Netflix Something Very Bad Is Going To Happen, miniserie de horror en 8 episodios producida por los Duffer Brothers (Stranger Things) y creada por Haley Z. Boston. Disponible desde el 26 de marzo de 2026, la serie se presenta como un horror psicológico que mezcla tensión emocional, simbolismo y una estética perturbadora, transformando el matrimonio, tradicionalmente sinónimo de felicidad, en una verdadera pesadilla existencial.
La historia sigue a Rachel y Nicky, una pareja próxima a casarse que se encuentra aislada en la lujosa pero inquietante casa de familia de él. Lo que debería ser una semana de preparativos se transforma rápidamente en un descenso a la paranoia: visiones, presencias oscuras y secretos familiares emergen uno tras otro, hasta poner en cuestión no solo el matrimonio, sino la identidad misma de la protagonista.
Uno de los elementos más fascinantes de la serie es su enfoque del género: nada de horror "fácil", sino una construcción lenta y opresiva, hecha de atmósfera, símbolos y tensión psicológica. Entre las figuras más inquietantes destaca el misterioso "Sorry Man", una presencia casi mitológica que encarna los miedos más profundos relacionados con el matrimonio y el destino. El resultado es una narrativa que evoca Rosemary's Baby y Carrie, pero filtrada a través de una sensibilidad moderna e íntima.
El elenco es uno de los puntos fuertes: Camila Morrone (en su primera experiencia de horror) interpreta a una Rachel frágil y atormentada, mientras que Adam DiMarco es el prometido ambiguo y cada vez más inquietante. Junto a ellos, un elenco sólido que incluye a Jennifer Jason Leigh y Ted Levine en el papel de los padres de la familia Cunningham, contribuyendo a crear una dinámica familiar perturbadora y llena de tensiones ocultas.
Una curiosidad interesante: la serie ha sido descrita por la propia creadora como una "historia de ruptura disfrazada de horror". El tema central no es el matrimonio en sí, sino el riesgo de perder la propia identidad al elegir a la persona equivocada. Una idea que se refleja también en el final, abierto y simbólico, lo suficientemente ambiguo como para dejar espacio, al menos en teoría, a una posible segunda temporada, aunque el proyecto nace como miniserie autoconclusiva.
Las primeras reacciones de la crítica son contrastantes pero estimulantes: hay quienes hablan de una "pesadilla llena de tensión" y quienes critican el ritmo lento y una trama poco incisiva. En cualquier caso, Something Very Bad Is Going To Happen ya se ha convertido en uno de los estrenos de horror más discutidos de 2026, capaz de dividir opiniones pero también de dejar huella gracias a su atmósfera perturbadora y su enfoque autoral.
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