ILSA, LA HIENA DEL HARÉN
Ilsa: Harem Keeper of the Oil Sheiks
febrero 29, 1976
Continuación de las sádicas hazañas de la loba de las SS, ahora convertida en suministradora de carne femenina para el harén de un millonario caid del petróleo.
Directores
Reparto
Dyanne Thorne
Ilsa
Max Thayer
Commander Adam Scott
Jerry Delony
El Sharif
Uschi Digard
Inga Lindström
Colleen Brennan
Nora Edward
Haji
Belly Dancer
Tanya Boyd
Satin
Marilyn Joi
Velvet
Su Ling
Katsina
Richard Kennedy
Dr. Kaiser
Dea Martensen
Ivan Roars
Speed Stearns
Satin and Velvet's Opponent
Bobby Woods
Prince Salim
John F. Goff
Sheik Kalam (uncredited)
Joyce Mandel
Harem Girl (uncredited)
Howard Maurer
Sheik Ahmed (uncredited)
George Buck Flower
Beggar
Derna Wylde
Alina Cordova (uncredited)
Equipo
Produccion:
Don Edmonds (Producer)
Guion:
Langston Stafford (Screenplay) — John C.W. Saxton (Writer)
Fotografia:
Dean Cundey (Director of Photography)
RESEÑAS (1)
Ilsa trabaja para el cruel jeque El Sharif y, en particular, se encarga de conseguirle mujeres que llenarán su harén o serán vendidas en subasta. Pero los turbios negocios de El Sharif no gustan al gobierno estadounidense, en particular la gestión de los recursos petroleros. Así que el comandante Adam Scott envía a una de sus agentes infiltradas en el harén para espiar los movimientos del jeque. Sospechoso de algunas decisiones, el comandante Scott decide ir junto con el Dr. Kaiser directamente al palacio de El Sharif.
A un año de distancia de Élsa, la bestia de las SS´, Don Edmonds revive a su afortunada criatura y dirige Élsa, la bestia del desierto´. No importa que la cruel kapò interpretada por Dyanne Thorne hubiera muerto al final de la primera película, Edmonds hace como si nada y propone el personaje en otro contexto histórico y cultural. Ilsa se ha convertido en el brazo derecho de un cruel y libidinoso jeque y tiene la tarea de conseguir (a menudo secuestrar) mujeres para engordar el harén personal de El Sharif. Este es el simple pretexto para llevar a escena un nuevo naziexplotación que pierde, por fuerza de las cosas, el apósito nazie- pero conserva todo lo necesario del -explotación, siendo de hecho un perteneciente al género.
Aquí Edmonds tiene algunos peniques más y se nota en la presentación más cuidada de la obra, al mismo tiempo, sin embargo, disminuye ligeramente el componente extremo de la película anterior para no ganarse otra X de la MPAA, limitándose esta vez a una R. El resultado es que aún hay mucha violencia, pero en un tono menos extremo que la película anterior, en compensación, sin embargo, aumenta el erotismo, menos ligado a la morbosidad gratuita y más centrado en los desnudos de las formosas mujeres que llenan la película.
La historia es solo un pretexto para exhibir torturas sádicas y fantásticas y chicas voluptuosas que disfrutan o sufren según el caso. De hecho, la historia paralela y luego tangente del comandante Scott y sus planes de espionaje aparece molestamente intrusa en la primera parte y solo un recurso narrativo para repasar la película anterior en la segunda. Al final, el público de Ilsa quiere a Ilsa y sus maldades, poco importa construir alrededor complejidades espionaje y crisis de Estado. Pechos y sangre, nada más. Y de hecho, en términos de explotación, Élsa, la bestia del desierto´ ofrece mucho, empezando por las absurdas torturas que incluyen hormigas carnívoras, comprimidores de pechos, arañas venenosas, extracciones oculares y leprosos excitados. Pero el punto más alto se alcanza con la ingeniosa bomba vaginal. En práctica se introduce explosivo plástico en la vagina de una mujer que con la presión del pene durante el acto sexual se activa y hace estallar el vientre de ella y todo el equipamiento de él. Absurdamente genial, ¿no?
Pero entre las escenas cult es deberoso indicar también el combate inicial entre las dos asistentes de Ilsa (dos chicas de color, lesbianas, con los pechos al aire y todas untadas de aceite, interpretadas por Tanya Boyd y Mailyn Joi) contra un traidor que recibe tantas palizas que se convierte en una máscara de sangre antes de ser evirado a manos de las dos y convertido, por lo tanto, en un eunuco.
Reparto ligeramente superior a Élsa, la bestia de las SS´, siempre con la fascinante Dyanne Thorne a destacar, acompañada por el actor porno Jerry Delony interpretando a El Sharif, Max Thayer (Él planeta de los dinosaurios´, Éguila de acero´) en el papel del comandante Scott y la pupila de Russ Meyer Uschi Digard (Últra Vixens´; Éuper Vixens´) dando forma a una de las prisioneras del harén.
Técnicamente y visualmente hablando estamos un escalón por encima en comparación con Élsa, la bestia de las SS´ pero nos encontramos ante una película que carece de la fuerza subversiva y de la importancia de la película anterior, resultando por lo tanto una simple reproposición de un imaginario consolidado, sin ninguna novedad. Los fans del género sin duda lo disfrutarán.
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