París, víspera de Navidad. Cuatro jóvenes conocen en una discoteca a Eva, una misteriosa e intrigante chica que los invita a pasar la noche en su villa en el campo. Eva vive fuera de París, en una gran casa de campo, junto al excéntrico cuidador Joseph y su esposa embarazada. Entre sexo, extraños encuentros y muchos títeres, los chicos pasan la Navidad, pero el peligro acecha y los aldeanos parecen morbosamente interesados en los invitados.
Llega de Francia, su creador es el joven Kim Chapiron que lo dirige, escribe y produce, su nombre es ÉSheitanÓ, que pronunciado correctamente suena como ÉSciatànÓ, es decir, Satán.
ÉSheitanÓ es una película excesiva, delirante, loca y constantemente fuera de control; una película en equilibrio entre los géneros que alterna la comedia de baja calidad con el horror puro, con tal desenfado que a menudo resulta sorprendente. Todo comienza como una típica comedia adolescente de estilo estadounidense, aunque desde el principio se nota un cuidado particular por los encuadres, la fotografía y las invenciones de montaje. Luego se sigue la línea del cine social europeo, entre jóvenes inadaptados y microcriminalidad, pero siempre en el territorio del exceso lingüístico y visual. Tan pronto como los chicos llegan a las raras campiñas en las afueras de París se empieza a respirar el ambiente de terror de supervivencia, gracias a la entrada en escena de un excéntrico y brillante Vincent Cassel que se divierte interpretando a un redneck constantemente fuera de control y sutilmente malvado en su cortesía y disponibilidad. Pero la entrada definitiva en el universo del horror se produce con la llegada de los protagonistas a la casa de Eve, un edificio decadente adornado con inquietantes títeres y muñecos desmembrados. ÉSheitanÓ continúa alternando los diferentes géneros, subrayando la preferencia por la comedia adolescente y el horror grotesco, entre no siempre apreciables clichés juvenilistas, como el consumo de drogas y la obsesión por el sexo, y la violencia más brutal y desagradable.
ÉSheitanÓ añade al panorama cinematográfico de género un nuevo clan de rednecks locos y psicópatas, que en pura tradición de los años É70 (ÉUn tranquilo fin de semana de miedoÓ docet) presenta desagradables figuras enfermas mentales y con malformaciones físicas que se dedican a prácticas como el incesto y la zoofilia, hasta el satanismo, que da un tono más propiamente de horror sobrenatural a la película. Chapiron no parece tener escrúpulos en mostrar el horror en todo su explícito asco, sin ningún pudor; así haciendo la película no es nada parca en poner en escena sexo y violencia, dados en dosis masiva y del todo gratuita.
El director muestra estar muy cómodo detrás de la cámara, a pesar de ser poco más que un principiante, apoyado por un excelente montaje virtuosístico y por una hermosa fotografía de Alex Lamarque, que alterna tonos oscuros con otros psicodélicos, acompañados también por escenas al aire libre fotografiadas con extremo realismo.
Lo que se puede reprochar a ÉSheitanÓ es la inutilidad y la excesiva longitud de algunas escenas que, aunque no ralentizan la acción narrativa, dan de todos modos la impresión de haber sido insertadas para alargar el metraje de la película, resultando así ligeramente contraproducentes para una mayor compactación de la obra.
ÉSheitanÓ es pues una película muy particular, excesiva en cada uno de sus componentes, que seguramente dejará atónitos, si no del todo disgustados, a muchos espectadores. Pero al mismo tiempo es una película satisfactoria, que aprovecha una temática trillada y reutilizada en la reciente producción de género pero contada con tal originalidad que parece casi como un producto totalmente nuevo. La extrema profesionalidad con la que se llevó a cabo la operación y la gran habilidad de Cassel hacen el resto.
Curiosidad. La vampira que aparece en la película en blanco y negro que alguien está viendo en la televisión es interpretada por Monica Bellucci, esposa de Vincent Cassel.
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