Leigh Michaels es la flamante directora de noticas de una cadena de televisión neoyorquina que acepta el traslado a Los Ángeles para poner tierra de por medio en un asunto del corazón, pero ni su privilegiada posición ni sus encantos hacen mella en la policía cuando denuncia el acoso al que está siendo sometida. Lee recibe llamadas telefónicas de un misterioso individuo que vive en el apartamento frente al de ella.
La directora de televisión Leigh Michaels se muda a un apartamento de la Arkam Tower, un complejo residencial donde poco antes se había suicidado una joven inquilina. Desde el principio, Leigh comienza a recibir inquietantes llamadas telefónicas, luego extraños regalos que van desde un conjunto de ropa interior hasta un telescopio para mirar por la ventana. Pronto, la mujer se da cuenta de que ha caído en las miras no de un simple acosador, sino de un verdadero psicópata con manías homicidas, pero no tiene pruebas para demostrar a la policía el peligro que corre.
Tras el buen éxito de "Distrito 13 – Las brigadas de la muerte", Warner Bros. Television encargó a John Carpenter el proyecto de un thriller para la televisión. Era 1978 y Carpenter estaba trabajando también en la producción de "Halloween – La noche de las brujas", por lo que al finalizar el trabajo se puede notar cómo el televisivo "Peligro inminente" no representaba evidentemente una prioridad artística para el director.
Inspirándose de manera bastante obvia en el cine de Hitchcock, Carpenter escribe y dirige un thriller de cámara que paga demasiado el precio de ser un producto destinado a la programación televisiva. La suspense falta a pesar de que se utilice mucho situaciones que requieren la acentuación de la tensión, de elementos relacionados con la violencia y la morbosidad erótica, ni hablar. Al final se tiene la sensación de estar asistiendo a una película para televisión, con sus virtudes y sobre todo sus defectos que esto puede comportar; para ser precisos, se tiene la impresión de estar frente a un episodio alargado de la serie "Alfred Hitchcock presenta" precisamente por la insistencia con la que se cita al "Maestro del escalofrío".
De un análisis ex-post se puede notar que del cine carpenteriano no hay mucho en "Peligro inminente" (que en el original se titula de manera mucho más sugestiva e indicativa "¡Alguien me está observando!") excepto una tendencia a transformar la amenaza en algo indefinido, una especie de idealización del mal – o del peligro, como en este caso – sin un rostro específico. Este expediente, ya utilizado para los criminales de "Distrito 13" y que será característica del autor desde "Halloween" en adelante, incluidos "La Cosa" y "El señor del mal", es una garantía y también en este caso resulta una de las mejores ideas de la película. El acosador que persigue a la protagonista no tiene rostro hasta el enfrentamiento final, es una voz en el teléfono, una sombra que se mueve rápidamente al fondo sin ser vista ni por la protagonista ni por el espectador. Otro dato interesante es la casi total coincidencia del punto de vista espectatorial con el de Leigh Michaels con el cual se limitan las informaciones y los indicios en posesión de quien está mirando con el resultado de acentuar el sentido de misterio y suspense. En este caso, sin embargo, encontramos escaso el grado de identificación, quizás dado por un atenuamiento de los tonos y por una caracterización de la protagonista no muy convincente. Dada la naturaleza televisiva, Carpenter ha debido eliminar toda huella de violencia y morbosidad, aunque una película de este tipo habría beneficiado, dados los continuos actos voyeuristas cometidos por el psicópata. La intimidad de la protagonista, en fin de cuentas, nunca es realmente violada, esa única vez que se desnuda la vemos tímidamente de espaldas por unos segundos y sus relaciones sentimentales son hábilmente escondidas al voyeur y de consecuencia al espectador. Entender cómo todo esto atenuó las potencialidades de la película, basta pensar en el trabajo realizado algunos años después por Brian De Palma con los bellos y temáticamente similares "Blow Out" y "Perversión de la muerte" para darse cuenta. Además, el personaje de Leigh Michaels, interpretado por una bella Lauren Hutton ("American gigoló"), no es muy creíble en sus repentinos cambios de carácter que pasan con demasiada desenvoltura de frágil víctima indefensa a mujer de acero, estereotipo de mujer de carrera simpática, que habla sola y rechaza todo intento de acercamiento por parte de los hombres, resultando casi una caricatura.
En dos papeles menores aparecen dos actores carpenterianos d.o.c.: Adrienne Barbeau (aquí en su primera colaboración con el director, a quien se casará poco después) y Charles Cyphers, ya visto en "Distrito 13" y luego recurrente en "Halloween", "Niebla" y "Escape de Nueva York".
Por su parte, "Peligro inminente" tiene al menos un par de momentos en los que la buena mano de Carpenter se hace notar, me refiero al momento en la lavandería (probablemente el más cargado de suspense) y aquel en el que Leigh se introduce en el apartamento del hipotético perseguidor y que recicla a modo de explícito homenaje una situación similar de "La ventana indiscreta". Por todo lo demás se nota impersonalidad y poca convicción en uno de los trabajos justamente considerados menores del gran John Carpenter.
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