Ted Bundy es un brillante joven licenciado en psicología y dedicado al estudio de la ley. Ya marcado por una infancia difícil, sufre otro shock cuando Stephanie, su primer amor, lo deja acusándolo de no ser un verdadero hombre. Así comienza su camino hacia una vida como despiadado asesino en serie, secuestrando y asesinando brutalmente un número indefinido de mujeres hasta que es arrestado. Después de escapar de la cárcel y posponer su condena a muerte en dos ocasiones, defendiéndose a sí mismo, finalmente es ejecutado en la silla eléctrica.
La verdadera historia de uno de los asesinos en serie más feroces de América en los años 70 ha inspirado varias películas, entre ellas «Bundy - A Legacy of Evil», también conocida como «Bundy »» An American Icon»». La obra en cuestión se propone seguir la vida del asesino, desde la infancia hasta el trágico desenlace que lo vio condenado a muerte. Aunque la duración de la película es bastante extensa, el director Michael Feifer presenta una historia bastante fragmentaria, omitiendo importantes acontecimientos que, además de hacer la película más veraz, habrían facilitado la comprensión de la trama. Por ejemplo, se omite el descubrimiento de Bundy de su verdadera madre, quien siempre se hizo pasar por su hermana mayor, un episodio que sin duda le causó graves perturbaciones e influyó en su despiadada conducta en los años venideros. Además de pasar por alto los vínculos que Ted tenía con varias mujeres (en un momento dado se casó, pero esto no se menciona), toda la parte de las investigaciones, con las correspondientes testimonios de víctimas que sobrevivieron a los ataques, se omite por completo, proporcionando un cuadro que no solo es poco compacto, sino también poco realista. El compromiso de Ted en política y su trabajo como voluntario en el centro telefónico de Seattle Crisis Cyrcus, una asociación sin fines de lucro que asistía a las víctimas de violencia y a las personas en dificultad, tienen un papel marginal. Esta última actividad le permitió entrar en contacto con diversas figuras femeninas que jugaron un papel importante en su vida; este evento no se tiene en absoluto en consideración.
La interpretación de Corin Nemec en el papel del protagonista no es excelente: la similitud física no basta para encarnar a un personaje tan controvertido y caracterizado. La locura de Ted, de hecho, difícilmente logra emerger, y los asesinatos parecen bastante descuidados y poco perturbadores. En la realidad, el asesino en serie atacaba a jóvenes mujeres de manera extremadamente brutal, golpeándolas, violándolas e infligiéndoles torturas inhumanas; de todo esto, en la película, no hay rastro. En su lugar, se muestra una serie de crímenes, desprovistos de detalles, en una atmósfera anónima que no logra inquietar en absoluto al espectador.
Los 110 minutos de la película están además llenos de innecesarias dilaciones que pesan sobre una película ya afectada por un guión tambaleante y una dirección poco cuidadosa.
Una obra que deja mucho que desear, poco fiel a los hechos realmente ocurridos y elaborada de manera cuestionable.
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