Un chico que pasa su vida yendo a fiestas, y dos de sus amigas libertinas logran, mediante mil subterfugios, obtener las invitaciones a una fiesta muy particular y exclusiva. La fiesta en cuestión se lleva a cabo en un castillo medieval que solo se puede alcanzar por vía aérea; los invitados son en su mayoría personas de alto linaje o festivos incesantes. Los tres jóvenes pronto descubren que han caído en una trampa, ya que la fiesta no es más que una excusa para proporcionar sangre fresca para los vampiros dueños del castillo.
Siempre es bastante difícil reseñar una comedia de terror, ya que es necesario valorar todos sus aspectos; "Vampire party - Les dents de la nuit" es una película decididamente interesante bajo todos los puntos de vista.
Desde hace décadas, el ambiente vampírico ha sido objeto de la comedia, desde el pionero "No bajes al sótano" (1967) de Roman Polanski, pasando por "Dracula muerto y contento" (1995) de Mel Brooks, hasta llegar al nuestro "Fracchia contra Dracula" (1985) de Neri Parenti. Es seguro que es complicado realizar una película demencial sin caer en la banalidad excesiva o en los lugares comunes, pero los directores Stephen Cafiero y Vincent Lobelle logran hacer una película decididamente divertida y ridícula en el punto justo.
Los vampiros de "Vampire party" siguen al pie de la letra todos los clichés de la raza, desde la fuerza sobrehumana hasta la alergia a la luz del sol, pero pronto son desmitificados, pasando en su mayoría por "personas" de escasa inteligencia fáciles de engañar. A esto se unen algunas ideas decididamente deliciosas, como el hecho de que también los vampiros, con el paso de los siglos, necesitan al dentista más hábil del mundo, también invitado a la fiesta para estudiar nuevas prótesis.
La mayor diferencia entre esta película y las comedias de terror americanas es que los chistes y las típicas ideas vulgares y de mal gusto dejan espacio a una ironía más sutil, casi cartunesca en algunos tramos.
La trama principal se complementa con numerosas subtramas marginales, como una improbable historia de amor, que logran el cometido de amalgamarlo todo de manera más que aceptable.
De discreto interés son también las ambientaciones en las que se desarrolla la trama, cuidadas incluso en los mínimos detalles y que destilan el buen gusto típico de los franceses; discurso diferente debe hacerse para las escenas filmadas en exteriores, de seguro impacto gracias también al retoque realizado magistralmente mediante gráficos por computadora.
Este "Vampire party - Les dents de la nuit" es una buena película que no dejará de divertir tanto a los aficionados al cine de terror como a quienes no están interesados en el género; lejos años luz de la saga de "Scary Movie" por calidad de las tomas y de los chistes, logra convencer al espectador por la abrumadora mayoría de su duración.
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