La joven Isabelle tiene graves problemas mentales. La familia, desesperada e incapaz de encontrar una cura para la extraña enfermedad que aflige a su hija, se dirige a un joven sacerdote que revelará el demonio que posee a la joven. Con la ayuda de algunos amigos y de toda la familia de Isabelle, Jacob, en su primer exorcismo, intentará salvar el alma de la chica. La temática de la posesión demoníaca y similares no conoce pausas, aunque los productos que periódicamente se nos presentan no son precisamente obras maestras. Después del mal recibido prequel "El exorcista: La génesis", película de una producción muy problemática, el anónimo remake de "La profecía" y el más logrado e interesante "Los signos del mal", otro producto para el circuito de home video aparece entre los innumerables films que digamos "ineditos": "Blackwater Valley Exorcism". Tras un prólogo en el que se advierte al espectador que la película se basa en hechos realmente ocurridos y que incluso un obispo ha supervisado la veracidad de la ceremonia del exorcismo, nos encontramos en una granja donde la joven Isabelle comienza a mostrar signos de desequilibrio mental, llegando incluso a devorar conejos aún vivos. Preocupados por el destino de su hija, los padres de Isabelle se dirigen a un amigo de la familia, el sheriff del pueblo, interpretado por un desorientado Jeffrey Combs, que queda literalmente aterrorizado por la niña endemoniada que comienza a empeorar aún más, añadiendo a la secuencia de improperios lanzados contra cualquiera que se le acerque frases en latín y arameo con una "vocina", como diría Bill Murray (Ghostbusters), de soprano ligero. Hasta ahora todo permanece dentro de los cánones del género y la historia parece bastante creíble. El mozo de cuadra de la granja Miguel se da cuenta de los claros síntomas de la chica y recomienda a los ahora desesperados padres que se dirijan a un sacerdote. Aquí aparece Jacob, un sacerdote con un pasado más confuso que oscuro que parece conocer bien a la desafortunada familia, y con la ayuda de Miguel organizará un equipo que durante una "infernal" noche enfrentará al demonio con trágicas consecuencias. Durante la mitad de la película, el guión parece tener un curso lógico y parece claro que los hechos reales terminan con la llegada del sacerdote: a partir de ese punto, el caos reina supremo, se intenta dar explicación y profundidad a los personajes con algunos flashbacks que no hacen más que hacer la historia caótica. Los diálogos son en algunos momentos absurdos, en el espacio de veinte minutos ocurre de todo y más sin que haya preámbulos a los locos actos de los miembros de la familia, sin hablar de la actuación que, vista la atmósfera "surrealista", por no usar términos más explícitos, que reina en la película, parece siempre fuera de tono. El director Ethan Wiley hace un uso anómalo de la cámara insertando tomas "a lo Raimi" en algunas secuencias que resultan visualmente desconectadas del resto de la película. Es claro el homenaje que se quiere hacer a "Evil Dead", basta con mirar la llegada del sheriff, la persecución en el bosque y algunas escenas claramente exageradas, pero insertar con ligereza tomas estilísticamente arriesgadas no es cosa de todos, hay momentos que rozan la comicidad de los dibujos animados y en lo que debería ser una historia real chocan de manera exagerada. La presencia de Combs y de James Russo, otra figura fija de producciones de bajo presupuesto, es tan mínima que resulta superflua y sin ningún atractivo. En conclusión, nos encontramos ante otro producto mediocre que, visto el intrigante contexto del hecho de la crónica, podría haber sido realizado de manera más digna y haber resultado un producto disfrutable, pero así no ha sido... por enésima vez. Si quieren películas más disfrutables sobre el mismo tema, recomendamos el ya mencionado "Los signos del mal", interesante mezcla mistico-bíblica, "El exorcismo de Emily Rose", sólido thriller legal con trasfondo demoníaco y el excelente "Estigmas", que aborda la posesión desde un punto de vista totalmente inédito.
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