Una chica universitaria aparece muerta y la investigación concluye con que se ha suicidado. Sin embargo, su compañera de habitación sabe que hay algo diabólico en aquel lugar y que una fuerza del mal es la responsable. A partir de ese momento el "Boogeyman" se hará más terrible y todos los amigos de esta chica comenzarán a morir... La pesadilla ha llegado al campus. Tercera parte de la saga Boogeyman, lanzada directa al mercado de vídeo/DVD.
Audrey, la hija del doctor Sanderson, muerto a manos de un asesino en serie que se hacía pasar por el Hombre Negro, descubre unos apuntes de su padre en los que se plantean hipótesis sobre la existencia real de la entidad maligna conocida como el Hombre Negro. A partir de ese momento, Audrey es perseguida por una extraña criatura que logra matarla. En el lugar del crimen está presente Sarah, la compañera de piso y mejor amiga de Audrey, quien le confía a sus amigos que ha visto al Hombre Negro cometer el asesinato. En el campus universitario donde vive y estudia Sarah comienzan a suceder extraños eventos y los estudiantes mueren uno tras otro, por lo que se extiende entre los jóvenes el miedo al Hombre Negro… y esta criatura se alimenta precisamente del miedo de sus víctimas.
¡Qué saga desastrosa la del Hombre Negro!
En 2005, Stepehen Kay dirige un horror sobre el miedo a la oscuridad simplemente feo y poco inspirado, dos años después, Jeff Betancorut realiza una secuela que resulta ser un slasher aburrido y predecible, ahora el Hombre Negro regresa por tercera vez y los resultados no cambian con un “Boogeyman 3” que se hunde en el ridículo involuntario, muerte de cualquier película de terror.
Ya desde la segunda película, la saga había llegado al directo a video (aunque la distribución italiana nos proporcionó “Boogeyman 2” en el cine), lo que a menudo es sinónimo de una disminución de la calidad, y con un progenitor como “Boogeyman” había realmente motivos para preocuparse. El decadimiento previsto de la calidad es casi imperceptible (pero está ahí) y en este tercer episodio se hace cada vez más evidente.
Al timón de “Boogeyman 3” está una garantía de 'basura', es decir, Gary Jones, quien en su carrera ha dirigido películas de culto del trash como “Spiders – Metamorfosis letal”, “Jolly Roger” y “Cocodrilo 2”, por lo que es un nombre que ya lo dice todo. El guion, en cambio, es del “genio” que ya había escrito la segunda parte, Brian Sieve, quien intenta construir un hilo de conexión precisamente con la película anterior de la que deriva la herencia del doctor Sanderson, interpretado por Tobin 'Jigsaw' Bell (que aquí solo aparece en fotos). A partir de un inicio que conecta las dos películas, se continúa con una historia completamente nueva y autónoma que intenta unir las sugerencias paranormales de la primera parte con la construcción de body-count de la segunda. Un slasher sobrenatural como los que existen a montones, y particularmente mal realizado. Por un lado, encontramos una realización estética que parece inusual para los estándares de Gary Jones –pero aquí es una producción de Sam Raimi, por lo que es un poco más consistente en comparación con las que está acostumbrado a trabajar el director–, pero el resultado es un slasher un poco fantástico que presenta personajes completamente anónimos que mueren de una manera que intenta parecer fantasiosa, pero que también resulta anónima. Ni siquiera se esfuerzan en hurgar en el estanque de los estereotipos, solo presentan personajes que no lo son, figuras sin dimensión de las que nos olvidamos inmediatamente el rostro y el papel. Bueno, diréis “¿qué esperabas de 'Boogeyman 3'?”. Ciertamente, nada que pudiera aspirar a una valoración superior a lo mediocre, pero ver desfilar en pantalla personajes tan efímeros que no se reconocen de un encuadre a otro es realmente desconcertante.
Pasemos al departamento de body-count. Las muertes querrían ser fantásticas, porque se sabe, después de “Final Destination” y “Saw”, la competencia por la muerte más 'guay' siempre está encendida –justamente, para productos de puro entretenimiento– pero en “Boogeyman 3” todo resulta ser una burbuja de jabón. Está el tipo empalado con el bong para fumar, el que es succionado en un maletín, la chica metida en una lavadora… esas cosas, en fin, con el uso de la dosis mínima –casi imperceptible– de gore, que se hace más presente solo en la secuencia de la lavandería.
Discutible la elección de malos efectos digitales para la realización de cosas que habrían quedado cien veces mejor si se hubieran realizado con efectos caseros (especialmente los salpicones de sangre). También el aspecto del Hombre Negro es un poco así; sin duda mejor que el visto en la primera película, pero igualmente anónimo y erróneamente mostrado demasiado claramente desde el principio.
El gran error de Gary Jones fue el de no enfocarse en absoluto en la construcción de la tensión, que en una película que habla de miedos infantiles y terrores nocturnos habría sido una elección casi obligada. En cambio, nada. En esas pocas escenas en las que se intenta la carta del suspense con la entrada en escena “cargada” del monstruo, la gestión de los tiempos no parece mínimamente adecuada. En compensación, Jones realiza excelentes escenas cómicas –¡la culpa es del guion!– en las que masas de estudiantes vociferantes se quejan de vez en cuando de tener miedo del Hombre Negro. Escenitas francamente patéticas que difícilmente se pueden tomar en serio, más bien provocan la risa del espectador.
Se espera que un “Boogeyman 4” nunca vea la luz porque realmente no tendría sentido continuar una saga tan mala y mal concebida. La única cosa que da pena es ver desperdiciada por tres veces la figura mainstream del imaginario de terror infantil, de la cual se habría podido sacar algo memorable. Pero conformémonos con lo que aún hoy es el Hombre Negro más exitoso de la historia del cine, Freddy Krueger, del cual la peor película siempre aparece tres niveles por encima de cualquier “Boogeyman”.
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