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KM 31: KILÓMETRO 31

KM 31: Kilometro 31

2006 MX HMDB
octubre 19, 2006

Catalina y Ágata son hermanas gemelas, que desde niñas han tenido una conexión casi telepática. Una noche, Ágata se encuentra con un extraño niño en el kilómetro 31 de la carretera, por el cual sufre un accidente que la deja atrapada entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Junto con Nuño, su gran amigo y Omar, el novio de su hermana, Catalina tendrá que resolver el misterio que envuelve el trágico accidente... Un filme de terror que obtuvo un enorme éxito de taquilla en México. (FILMAFFINITY)

Reparto

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Equipo

Guion: Rigoberto Castañeda (Writer)

RESEÑAS (1)

Roberto Giacomelli
Una noche, mientras recorría la carretera del Desierto de los Leones en México, Agata atropella a un niño en el kilómetro 31; al bajar del vehículo para socorrerlo, se da cuenta de que el cuerpo ha desaparecido y es a su vez atropellada por un auto que, sin embargo, no se detiene. En el mismo momento del accidente, Catalina, la hermana gemela de Agata, percibe lo sucedido y se dirige de inmediato al kilómetro 31 con su novio Nuno. Agata pierde las piernas y queda en coma, pero su hermana, Nuno y Omar, el novio de Agata, sospechan que en ese tramo de la carretera hay algo extraño y así comienzan a investigar, descubriendo un terrible hecho de sangre ocurrido en el pasado. Los españoles son buenos haciendo películas de terror; lo han demostrado en el pasado (De Ossorio y Franco, por ejemplo) y lo demuestran hoy, especialmente gracias a Filmax de Julio Fernández, que está produciendo algunos de los mayores talentos europeos (un nombre entre todos, Jaume Balagueró). Los españoles, además, son buenos haciendo películas de fantasmas, tan ricas en sugerencias neogóticas o llenas de originalidad representativa. No se entiende bien, por lo tanto, por qué el mexicano de adopción española Rigoberto Castaneda haya dirigido “Km 31” mirando descaradamente hacia la película de fantasmas oriental, cuando tenía ejemplos famosos (y quizás incluso más válidos) en casa. La película de fantasmas asiática, después del éxito de “The Ring” y “The Grudge”, se ha vuelto omnipresente, con sus ritmos, sus simbologías y sus historias. Fantasmas resentidos y vengativos, inquietantes mujeres con largos cabellos negros y vestidos blancos, niños desnudos y lechosos listos para aparecer por detrás en el momento menos oportuno, estos que parecerían los ingredientes de un “The Grudge” cualquiera han sido adoptados cansadamente también en “Km 31”. Digo, sin embargo, que la total falta de originalidad contenutística de “Km 31” no representa su defecto principal, también porque algunas situaciones que aprovechan el efecto J-horror parecen en este caso ganadoras y suficientemente sugerentes. Lo que, en cambio, molesta más es la gran falta de cuidado en el guion del filme entero: el mismo Castaneda compone un guion del todo insuficiente que lleva a la escena, además de los clichés conocidos del género, personajes efímeros (¡y no hablo solo de los fantasmas!) y un sentido de confusión general que hace incluso difícil la visión. De Catalina y Agata (ambas interpretadas por Iliana Fox) solo se conoce un evento traumático relacionado con la muerte de la madre… el típico y conocido trauma destinado a marcar de por vida, en fin. Sobre los otros personajes, en cambio, hay un descuido perezoso que los convierte en simples marionetas en las manos de los eventos, entre todos el desorientado Nuno, interpretado por Adrià Collado; personajes desventajados aún más por diálogos feos y particularmente pesados. Castaneda ha demostrado luego no tener las ideas muy claras y, como reflejo, tampoco el espectador las tendrá al final de la visión. En la historia se lanzan de manera un poco terrorífica personajes y eventos que luego no se profundizan o se dejan completamente de lado; además, la misma historia principal parece caer en demasiados agujeros que dificultan la comprensión completa de la misma. La película comienza llamando la atención sobre el kilómetro 31, es decir, ese tramo de carretera embrujada y los numerosos accidentes que justamente allí ocurren, pero después de un tiempo se comienza a desviar la atención hacia el bosque, el río, las alcantarillas, haciendo así caer la sugerencia relacionada con el lugar embrujado. Se introduce luego inmediatamente el vínculo psíquico existente entre Agata y Catalina, pero, excepto por algunos sueños de la segunda, la cosa no se desarrolla en absoluto y pronto se abandona. Se habla de un vigía del más allá, de una tragedia ocurrida en el siglo anterior, pero tampoco este aspecto está bien cuidado y parece mencionado solo para proporcionar alguna explicación superficial a la secuencia de los eventos. Sin embargo, se debe reconocer a Castaneda un buen trabajo con la cámara, hecho de movimientos sugerentes y encuadres perfectos para subrayar la impalpabilidad de los eventos, a menudo funcionales para cargar de tensión la escena. Hace sonreír la mención al inicio de la película “Basado en hechos reales”, ya que luego el espectador es sumergido en la irrealidad pura. Merece, de todos modos, media calabaza más.
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