Un par de empresarios con más valentía que cerebro idean atraer tiburones, saltar en una tabla de surf y pasear por el centro de la manada. A medida que se está filmando su documental, la diversión se ve interrumpida por más de diez metros de cocodrilo de agua salada que empieza a comerse surfistas y novias de surfistas ¿Alguno de ellos logrará regresar a la civilización? (FILMAFFINITY)
Un equipo de televisión tiene la intención de hacer un reportaje sobre un nuevo tipo de deporte extremo, el bloodsurfing, es decir, el surf clásico realizado, sin embargo, en aguas infestadas de tiburones hambrientos. Todo va sobre ruedas y las premisas para realizar un documental deportivo adrenalinico están todas ahí hasta que algún imprevisto se prepara para salir a la superficie. Una vez en la orilla, los surfistas y todo el equipo notarán que algo inusual está ocurriendo en esas aguas: algo está devorando y alterando a los tiburones. ¿Qué podría ser? Simple, un cocodrilo marino de enormes dimensiones que infesta esas aguas desde hace años y que ahora está dispuesto a banquetearse con todos los miembros del equipo de televisión.
Sé lo que estarán pensando muchos de vosotros: "¡Basta con estas películas de bestias!"
¿Cómo daros la razón? Este subgénero del cine de terror se está convirtiendo un poco como el perejil, especialmente en lo que respecta al vastísimo mercado de los direct to video, pero lo que más desanima es que estas películas, la mayoría de las veces, son todas condenadamente iguales, llegando incluso a ser difícil recordarlas todas con exactitud sin confundirlas unas con otras.
Sin embargo, hay que señalar que, aunque raramente, surge alguna película "temeraria" que decide aportar alguna pequeña, minúscula, variación al tema para que la obra pueda disfrutar de una mayor personalidad y, así, aumentar las posibilidades de ser recordada y distinguirse respecto al resto de productos todos iguales.
La película en análisis, "Blood Surf", es precisamente una de estas películas "temerarias" porque decide seguir la historia típica, trillada, aportando, sin embargo, alguna minúscula variación capaz de hacer que la película parezca única en su género.
Estrenada en el 2000 (en nuestro país solo para el mercado del home video) bajo la dirección de James D.R. Hickox ("Grano rojo sangre 3", "Wild – agguato sulle montagne") y conocida también con el menos interesante título (porque demasiado conforme a la masa) "Krocodylus", la película tenía el potencial para ofrecer algo vagamente interesante (relativamente hablando) porque poseía algunos simpáticos trucos innovadores, pero lamentablemente la película no aprovecha al máximo las posibilidades disponibles y, por lo tanto, el resultado final de la película no estará muy lejos del nivel medio-bajo alcanzado, por lo general, por este tipo de películas.
Entre los aspectos positivos, sin duda, hay que anotar el inicio de la trama (es aquí donde reside gran parte de "la originalidad" de la película) porque resulta bastante simpática la idea del bloodsurfing como el detonante del horror y singular resulta ser la manera en que la película intenta engañar al espectador introduciendo, de repente, un cocodrilón justo donde la película parecía haber centrado su atención en los tiburones.
Pero después de estos minúsculos aspectos, la película ya no es capaz de ofrecer facetas positivas e interesantes. Hay que destacar que gran parte de la culpa del escaso éxito de la película es atribuible al guión amateur que logra empezar con el pie derecho (ofreciendo un buen ritmo y capaz de conferir bastante personalidad a los personajes que, esta vez, son solo un pequeño grupo de individuos y no el sólido escuadrón de adolescentes puestos ahí solo para morir) pero que, ay, empieza a hundirse en la banalidad absoluta justo en el momento en que irrumpe en la escena el cocodrilón marino. Después de la aparición del gran reptil, la película empieza a excederse en una montaña de lugares comunes y en abundantes escenas de alto contenido basura, fuera de lugar y al límite de lo tolerable. Un trabajo desastroso también se realiza en la caracterización de los personajes que, poco a poco, a medida que la película avanza hacia el final, empiezan a adoptar actitudes poco creíbles y absolutamente forzadas (véase el personaje del productor que, sin ningún rigor lógico, empieza a comportarse como "el malo").
En la suficiencia se asienta el rendimiento del cocodrilo que se realiza mediante el uso de diversas técnicas (cocodrilos reales y simpáticos, aunque poco creíbles, muñecos mecánicos y gomosos) pero nunca se recurrirá a la molesta (especialmente cuando se trata, como en esta película, de presupuestos ajustados) pero tan abusada computación gráfica.
Apreciable puede ser, además, la presencia de alguna escena bastante sangrienta que intenta derivar en el splatter; bastante insuficientes resultan las actuaciones de los actores.
En conclusión "Blood Surf" es un horror de pura serie B que empieza bien para luego caer, en su totalidad, a medida que avanza el tiempo. Una ocasión perdida para la realización de un beast movie fuera de lo común.
Merece, sin embargo, medio voto más.
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