Un hombre deambula por las calles de un pueblo de Calabria predicando un apocalipsis inminente. Secuestrado por algunos, bien recibido por otros, el hombre despierta el interés de Giulietti, propietario de una televisión local que pretende usar la figura de este ermitaño para impulsar la audiencia de su emisora durante la temporada de Navidad. Para ello, se encarga al periodista Michele investigar sobre la figura de este individuo misterioso.
"El Ermitaño" representa el regreso de Al Festa a la dirección de un largometraje de género, después del thriller "Fatal Frames - Fotogramas mortales" (1997) y el peculiar mockumentary "Proyecto Sapientia" (2009), que quedó inédito. Al Festa se ha hecho un nombre como compositor y músico (ha compuesto la banda sonora, entre otros, de "Robowar" de Mattei y "After Death" de Fragasso), pero desde que dirigió "Fatal Frames" su nombre se ha vinculado al mundo del horror italiano, especialmente por esta película. Hoy no muchos recuerdan ese thriller que en 1997 ganó incluso un premio especial en el Fantafestival de Roma, pero con el tiempo se ha envuelto con un aura de culto, quizá más por su desaliño intrínseco que por la calidad real de la obra, que contaba con un elenco estelar con nombres como Donald Pleasence, Ciccio Ingrassia, Angust Scrimm, David Warbeck, Alida Valli, Linnea Quigley, Rossano Brazzi y Giorgio Albertazzi.
El regreso de Al Festa, por tanto, también era bastante esperado entre los fans italianos, dado que de este nuevo trabajo, "El Ermitaño", se habla desde hace mucho tiempo y la trama resulta sin duda original. El resultado, desgraciadamente, es bastante discutible porque se nota un trabajo absolutamente superficial en el guión y una dosis de humor involuntario realmente considerable. Pero vamos por partes.
"El Ermitaño" se basa en algunos documentos religiosos que ofrecen un punto de vista bastante interesante sobre el tema apocalíptico, en particular se examina el Apocalipsis de Juan vinculándolo al legendario Codex Purpureus Rossanensis (y por tanto los Evangelios de Mateo y Marcos), todo ello relacionado con predicciones sobre un fin del mundo inminente con inevitable guiño a las profecías de los mayas. Se nota que Al Festa, también guionista, tiene un excelente conocimiento del tema, pero los eventos se tratan con tal confusión y falta de un verdadero hilo lógico que los una que la visión de la película resulta casi frustrante. En primer lugar, casi dos horas son decididamente demasiado para esta película, dado que se nota una repetición de acciones y argumentos realmente exasperante. La trama se desarrolla a través de mini-sketch que tienen como protagonista a nuestro ermitaño predicando o al periodista recogiendo pistas, no se percibe la unidad del relato y los diversos mini-episodios a menudo podrían intercambiarse sin que la trama de la película se vea afectada en absoluto. Además, el relato está marcado por una cantidad anormal de escenas innecesarias para la economía narrativa del relato (ejemplo claro: la escena con la lista de los siete pecados capitales mimados por la performer Tanya Khabarova), haciendo percibir una redundancia de situaciones a veces realmente preocupante además de causar un pesimismo en el ritmo general de la obra.
El punto culminante de toda la película, además, es que el buen 90% de esas escenas sobrantes caen en el ridículo involuntario, generado por situaciones, diálogos y actuación de los actores. Pensemos en la escena en la que el ermitaño compra figuritas al viejo mostrando su misericordia con un billete de 100 euros, o el sketch en el que juega con los niños y luego es echado por un adulto como ocurriría en un dibujo animado. Pero se podría continuar citando el increíble diálogo entre el ermitaño y el periodista en el que el primero invita al segundo a su casa por Navidad, o la escena con las tres prostitutas o incluso - ¡verdadera joya! - la idea de introducir un personaje llamado Madre Pia.
La idea de lanzar una crítica al periodismo televisivo, que explota historias y personajes para producir audiencia, es sin duda buena aunque no original (pensemos en el excelente trabajo realizado hace más de treinta años por Deodato con "Cannibal Holocaust"), pero no se aprovecha al máximo porque, más allá del personaje de Giulietti, los demás resultan extrañamente demasiado devotos del catolicismo, creando una paradoja contraria a las intenciones.
Desde el punto de vista puramente de horror, "El Ermitaño" se distingue por dos escenas, el exorcismo realizado a la poseída Stefania Stella (protagonista de "Fatal Frames") y el enfrentamiento final entre el bien y el mal. El exorcismo carece de atmósfera y suspense, la actriz no resulta creíble como endemoniada y los frecuentes morphing faciales en CGI contribuyen a arruinarlo todo; el enfrentamiento final, con alas de ángel uno y de diablo el otro, es muy breve y, inevitablemente, logra resultar ridículo.
El elenco actoral es mediocre, con una actuación discreta de Mario Di Stefano en el papel del ermitaño Dank Stuart (desgraciadamente, menos creíble por el look de Jeepers Creepers y extensiones blancas), acompañado por un Maurizio Nicolosi parecido a Maradona, en el papel del periodista Michele, y Diego Verdegiglio, que interpreta al director sin escrúpulos del Canal 66.
De todo el conjunto se salvan las hermosas músicas del propio Festa.
Sinceramente, evitable.
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