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EL VAGÓN DE LA MUERTE

The Midnight Meat Train

2008 US HMDB
agosto 7, 2008

La dueña de una exitosa galería de arte le propone al fotógrafo Leon Kauffman llevar a cabo un trabajo sobre la parte más oscura del ser humano. Sabiendo que ésta es su oportunidad para el éxito, Kauffman comienza una búsqueda obsesiva sobre el tema más oscuro que pueda existir, empezando a seguir los pasos de un asesino en serie llamado Mahogany, quien en el tren subterráneo descuartiza a sus víctimas que viajan en los servicios nocturnos. Aquí comienza un juego de obsesión que lleva al fotógrafo a meterse cada vez más profundo en los túneles de la ciudad hasta el punto de poner en riesgo su vida y la de su novia Maya, embarcándose en un viaje a las profundidades del horror.

Directores

Reparto

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Equipo

Produccion: Clive Barker (Producer)Gary Lucchesi (Producer)Jorge Saralegui (Producer)Tom Rosenberg (Producer)Eric Reid (Producer)Peter Block (Executive Producer)Jason Constantine (Executive Producer)Joe Daley (Executive Producer)Anthony DiBlasi (Executive Producer)Robert McMinn (Executive Producer)John Penotti (Executive Producer)David Scott Rubin (Executive Producer)Fisher Stevens (Executive Producer)
Guion: Jeff Buhler (Screenplay)
Musica: Robb Williamson (Original Music Composer)Johannes Kobilke (Original Music Composer)
Fotografia: Jonathan Sela (Director of Photography)

RESEÑAS (1)

Roberto Giacomelli
El fotógrafo Leon Kauffman está en busca de un sujeto particular que pueda hacerlo entrar en las gracias de la ojeadora de talentos Susan Hoff. Así, fotografiando la vida nocturna de la ciudad, Leon se encuentra con Mahogany, un taciturno carnicero que cada noche sube a un vagón del metro con su bolsa de herramientas. El fotógrafo comienza a convencerse de que se esconde el carnicero detrás de una serie de misteriosas desapariciones que ya llevan años azotando los subterráneos de la ciudad y, impulsado sobre todo por el deseo de fotografiar a su sospechoso en acción, comienza a seguir a Mahogany. Lamentablemente, los sospechosos de Leon están fundados y ahora su vida y la de su novia Maya están en peligro. A pesar de la vasta obra literaria de Clive Barker, son pocos los libros y relatos del escritor de Liverpool que se han convertido en películas; de hecho, a excepción de la gallina de los huevos de oro llamada "Hellraiser", las criaturas barkerianas que han llegado a la gran pantalla se pueden contar con los dedos de una mano. Al comprender el potencial inherente en las obras de Barker, Lionsgate ha decidido finalmente llevar al cine uno de sus relatos más famosos, "La carnicería móvil de medianoche", contenido en "Infernalia", es decir, el primero de los famosos "Libros de sangre". "The Midnight Meat Train", que en nuestro país se ha transformado mágicamente en "Próxima parada: el infierno" (enhorabuena a los distribuidores locales… ¡título digno de fusilamiento!), ha tenido una génesis y una realidad distributiva algo turbada. Tras el inmediato abandono en la cabina de dirección de Patrick Tatopoulos ("Underworld 3: La rebelión de los licántropos") el testigo pasó a manos del japonés Ryuhei Kitamura, autor del culto acción zombi "Versus" y del cinecomic "Azumi", aunque algunos rumores infundados y un poco maliciosos afirman que el propio Clive Barker ha puesto su zarpazo en la dirección, ya que siguió personalmente toda la producción de la película. "Próxima parada: el infierno" gozó de poca visibilidad en las salas estadounidenses, acabando pronto en los estantes de los videoclubs, suerte que le tocó directamente al mercado italiano y que indignó no poco a Barker. En efecto, duele ver marginado por sus propios creadores un filme de buena factura como este, capaz de captar la atención del espectador gracias a una historia original y un número considerable de escenas de gran impacto. De hecho, la trama sigue el clásico descenso al infierno de un ser humano que, como el horror nos ha acostumbrado, no es solamente metafórico, pero lo hace con un toque de originalidad que aleja esta película del canon satánico. Esta vez nos encontramos en las inmediaciones del thriller de asesinos en serie – aunque es difícil etiquetar con precisión esta película -, con un asesino despiadado e imprudente que descuartiza a sus víctimas con la misma brutal naturalidad con que corta los cuartos de buey en la empresa de matanza bovina en la que trabaja. Pero lo inusual es sobre todo el lugar en el que actúa nuestro mastodóntico asesino en serie: los vagones del metro. Mahogany espera con paciencia forrestgumpiana (y de hecho una broma de la película alude precisamente al famoso personaje interpretado por Tom Hanks) a que los vagones estén casi vacíos y luego comienza el matanza, utilizando los asideros superiores de los vagones como protuberancias en las que colgar sus presas y trabajarlas, justo como se hace en la carnicería. La cara y el cuerpo del psicópata son el inglés Vinnie Jones ("X-Men: La decisión final"; "Snatch"), que encarna a la perfección al insensible y granítico Mahogany, un "malo" extraño en su misteriosa mecánica y al mismo tiempo familiar para el espectador por su potencia física, característica esta perteneciente a muchos famosos asesinos en serie de la gran pantalla. La excelente actuación de Jones no es, sin embargo, replicada por el protagonista de la historia, un Bradley Cooper ("2 solteros a la boda"; "The Rocker – El batería desnudo") no demasiado convincente en el papel del fotógrafo Leon. El problema no es propiamente la actuación de Cooper, discreto profesional, sino la falta de adhesión al personaje al que no logra dar ese toque de morbosidad alucinatoria que adquiere en la segunda mitad de la historia. Porque más allá de una caza al asesino en serie, "Próxima parada: el infierno" es también una especie de noir intimista que guiña el ojo a "Angel Heart" y a la clásica mitología barkeriana: Leon, de curioso y ambicioso, se convierte en esclavo de la perversión y obsesionado con la verdad, transforma su aire de buen chico en putrefacta esencia de drogadicto – sin hacer uso de drogas – y de este cambio se convierten en protagonistas directos también su novia (interpretada por Leslie Bibb) y su mejor amigo (un Roger Bart malgastado). Naturalmente, la evolución de la historia no se libra de sorpresas que, con un poco de imaginación, se podrían prever en gran medida. El guión de Jeff Buhler ("Insanitarium", del que también es director) cruje en ocasiones, dejando ver algún agujero aquí y allá, y tiene el efecto de dejar algunas dudas al espectador; además, el desarrollo de la historia, en la parte central sobre todo, parece innecesariamente alargado, pesando un poco la visión. Nada grave, sin embargo, ya que "Próxima parada: el infierno" tiene tantos méritos que logran eclipsar los defectos. A la ya mencionada bondad de la historia y a la excelente interpretación de Vinnie Jones, hay que añadir la buena dirección de Kitamura que, recordando su pasado, nos ofrece una serie de hallazgos virtuosísticos en la puesta en escena de los asesinatos que realmente tienen mérito, alternados con otros momentos de calma y meticulosidad en los detalles que dan un resultado global original y agradable. También hay que mencionar la excelente fotografía de Jonathan Sela, que acerca con funcionalidad los ambientes oscuros y sucios del submundo metropolitano a la aséptica iluminación de las luces de neón que iluminan los vagones del metro. Otra característica positiva de esta película es la extrema brutalidad de algunas escenas, a veces realmente perturbadoras, y la abundancia – casi excesiva – de derramamientos de sangre, a veces realizados con gráficos por ordenador que en un par de escenas pueden resultar incluso intrusivos. Por tanto, es una gran película, portadora de evidentes defectos que podrían evitarse, pero también de muchos méritos que la convierten en un producto que merece la pena recuperar. Merece media calabaza más.
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