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LA MALDICIÓN DE SHELBY OAKS

Shelby Oaks

2025 • US HMDB
octubre 2, 2025

Cuando un documentalista descubre una nueva pista perturbadora, la búsqueda desesperada de una mujer por su hermana perdida hace mucho tiempo se convierte en obsesión al darse cuenta de que el demonio imaginario de su infancia puede haber sido real.

Reparto

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Equipo

Produccion: Aaron B. Koontz (Producer)Cameron Burns (Producer)Ashleigh Snead (Producer)Mike Flanagan (Executive Producer)Trevor Macy (Executive Producer)Melinda Nishioka (Executive Producer)Giles Daoust (Executive Producer)Catherine Dumonceaux (Executive Producer)Adam F. Goldberg (Executive Producer)Anthony Killough (Executive Producer)Sean E. DeMott (Executive Producer)Paul Holbrook (Executive Producer)Inderpal Singh (Executive Producer)Bob Portal (Executive Producer)Anthony Buckner (Executive Producer)Mekhi Bradley (Executive Producer)Joel Cyr (Executive Producer)Angel Djambazov (Executive Producer)Jeremy Dunham (Executive Producer)Mike Filsaime (Executive Producer)Mark Gogolewski (Executive Producer)Benjamin Peter Hughes (Executive Producer)Constantine Kontos (Executive Producer)Chase Lehocky (Executive Producer)Andy Minh Nguyen (Executive Producer)Ronald A. Reyes (Executive Producer)Adam Schmidt (Executive Producer)Brent Starheim (Executive Producer)David Brown (Executive Producer)Thomas Deasey (Executive Producer)Bryan Wayne Dull (Executive Producer)Shant Hamassian (Executive Producer)Christine Jacobs (Executive Producer)Ky Lee (Executive Producer)Michael M. Murrillo (Executive Producer)Tushar Rakheja (Executive Producer)Arthur Sevalho (Executive Producer)Bryan Roley (Executive Producer)
Guion: Sam Liz (Story)Chris Stuckmann (Story)
Musica: James Burkholder (Music)Andrew Grush (Original Music Composer)Taylor Stewart (Original Music Composer)
Fotografia: Andrew Scott Baird (Director of Photography)

RESEÑAS (1)

Roberto Giacomelli

•
El found footage fue, a principios del tercer milenio, la mayor revolución lingüística del cine de terror. Después de que The Blair Witch Project reescribiera en 1999 las reglas del miedo, fue Paranormal Activity la que lo transformó en un fenómeno de masas y Cloverfield la que lo llevó a escala de blockbuster. Desde entonces, el género se ha desgastado, reinventado, contaminado… hasta convertirse en un conjunto de herramientas integrables en el cine de terror más tradicional. Shelby Oaks – El nido del mal, debut en largometraje de Chris Stuckmann, parte exactamente de estas sugerencias pero las fusiona con la nueva gran tendencia contemporánea: el true crime, combustible de gran parte de la oferta de las plataformas de streaming. Una hibridación que parece la dirección más natural para un terror actual, y sin embargo Shelby Oaks sorprende porque esa referencia es solo un cebo: después del primer cuarto de hora de mockumentary, la película cambia de piel, abandona la estética del falso reportaje y se dirige hacia el terror ficticio clásico, manteniendo sin embargo la impronta de "misterio investigativo" que le da identidad. La trama gira en torno a Mia (Camille Sullivan), una mujer obsesionada con la desaparición de su hermana Riley (Sarah Durn), una de las componentes del grupo "Paranormal Paranoids", una banda de "cazadores de lo paranormal" que se había construido un pequeño culto en la web. Después de muchos meses desde la desaparición de Riley y sus compañeros, surgen de repente nuevas pistas a través de un misterioso vídeo grabado en la ciudad fantasma de Shelby Oaks; así que Mia decide reconstruir los últimos movimientos de su hermana, convencida de que la desaparición de Riley está ligada a una misteriosa entidad que la persigue desde la infancia. La mayor fuerza de Shelby Oaks es precisamente la mezcla entre la investigación lógica y la deriva sobrenatural. Stuckmann – que escribió la película con su esposa Samantha Elizabeth y la financió mediante crowdfunding en Kickstarter, antes de que Mike Flanagan interviniera como productor ejecutivo – demuestra un notable sentido de la puesta en escena del terror, construyendo algunas secuencias realmente memorables. Los juegos con la oscuridad, el "veo-no veo", la cámara colocada en puntos estratégicos para aprovechar los espacios muertos del encuadre llevan a dos o tres momentos de auténtico terror. No el susto fácil, sino ese tipo de inquietud que nace cuando la percepción se resquebraja y el espectador recibe indicios para entender qué está pasando. La parte más débil es, en cambio, la escritura. Stuckmann intuye una mitología interesante pero no siempre la profundiza: ciertas dinámicas respecto a la entidad conocida como Tarion y el culto que alimenta quedan vagas, algunos personajes entran y salen sin marcar realmente y el final llega de manera demasiado brusca. Es como si la película tuviera miedo de explicar demasiado y, al mismo tiempo, dijera de todas formas más de lo debido con concesiones no solicitadas al sensacionalismo visual. El resultado es un cierre rápido generado por influencias cinefílicas evidentes (¿alguien ha dicho Rosemary's Baby y Omen – El presagio?), que no dan tiempo al espectador de asimilar realmente los giros argumentales. En definitiva, Shelby Oaks – El nido del mal es un terror imperfecto pero efectivo, hijo de un cine que vuelve a poner en el centro lo perturbador más que el jumpscare fácil. Le falta cohesión narrativa y un final realmente satisfactorio, pero cuando decide pisar el pedal del miedo, Stuckmann demuestra un talento notable en construir la atmósfera e infundir temor.

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RESEÑAS DE LA COMUNIDAD (1)

CinemaSerf

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5 /10

I thought this was going to be about a woman called “Shelby Oaks” but instead it’s a petty shameless hybrid of “Blair Witch” meets “The Omen” by way of the Blumhouse cutting room floor - and it isn’t very good. It starts out in sensationalised faux-documentary mode as it explains to us that four folks from one of YouTube’s most successful American paranormal investigation programmes have gone missing in the woods near the abandoned town of Shelby Oaks. Bodies are duly, and rather gruesomely, discovered but not that of “Riley” (Sarah Durn) and her sister “Mia” (Camille Sullivan) is determined to find out just what happened. Scoot on a few years and a strange man arrives at her door clutching a camera tape. Might this give her the clues she needs to set off into the creepy woods and get to the bottom of this mystery? There is one scene is this film where she is sitting, blood-stained, on her sofa at home after a fairly traumatic experience on her doorstep and her husband come to sit beside her. He just says “Are you OK?”. She nods. He goes off into the kitchen and opens a can of beer. That rather sums up the depths of any characterisation here as this lacklustre effort struggles to make any headway for a dreary ninety minutes. What follows is more of an homage to about a dozen other films from this genre, than anything remotely original in itself. The acting is as bad as the dialogue and the ending has all the terror of the more menacing “Ursula” scenes from Disney’s “Little Mermaid” (1989). I saw this all by myself in the cinema, and it’s easy to see why. Perhaps this genre needs to start with better casting and stories and not just rely on creaking trees and spooky audio effects to sell us a story. I wouldn’t bother, sorry.

Reseñas proporcionadas por TMDB