Hay una leyenda mexicana sobre el poblado abandonado "La Sangre De Dios". Se dice que "El Mascarado", el mejor luchador de todos los tiempos, fue desterrado allí después de arrancarle los ojos a otro. Otra parte de la leyenda cuenta que El Mascarado apareció de la nada durante las Olimpiadas en México, casualmente al mismo tiempo que desaparecieron otros tres grandes luchadores; una teoría conspiratoria señala al presidente de aquel entonces como responsable de algún oscuro experimento para asegurar la grandeza de su lucha libre. En el presente, unos jóvenes descastados van al país a rodar una porno pero se pierden y llegan a La Sangre De Dios. Enamorados de la atmósfera polvorienta del sitio deciden quedarse a rodar, pero a "El Mascarado" no le gustan los intrusos.
Seis jóvenes están recorriendo las polvorientas carreteras de México en una furgoneta en busca de una ubicación adecuada para rodar una película porno. Sin combustible, los chicos se detienen en una estación de servicio abandonada donde reciben indicaciones del extraño dueño para llegar a la ciudad más cercana para repostar; además, el hombre les cuenta a los chicos sobre un pueblo fantasma cercano, donde se dice que fue aislado El Mascarado, un campeón de lucha libre, que un día enloqueció y mató a sus oponentes.
Los seis chicos se ponen en marcha y se encuentran justo con la ciudad fantasma, donde deciden refugiarse tras una avería en su furgoneta; pero allí descubrirán que la historia de El Mascarado no es solo una leyenda.
Hace unos 20-25 años se llamaban Hulk Hogan, André The Giant, Roddy Piper; eran grandes estrellas del wrestling que encontraron una segunda fortuna también en Hollywood, interpretando héroes y antihéroes de la gran pantalla, blockbusters y películas de culto, siempre listos para pelear y lanzarse de cabeza a cualquier escena de acción barata. Hoy el wrestling ha vuelto a estar de moda, apasionando a grandes y pequeños y, como hace veinte años, prestando sus "personajes" al mundo del cine.
Pero una tendencia completamente nueva es la asociación que está viendo involucrados a los campeones del deporte-espectáculo con el género de terror, quizá por una simple estrategia de marketing que ve coincidir a los consumidores típicos del wrestling con los del cine de terror contemporáneo.
Y así, después de ver a The Rock en "Doom" y a Kane en "El coleccionista de ojos", llega ahora Rey Mysterio Sr. en "Wrestlemaniac", película debut del joven Jesse Baget que, además de dirigir, escribe y edita su película.
"Wrestlemaniac" es una película astuta, una de esas obras construidas ad hoc aprovechando las modas del momento, tanto que incluye al menos una docena de elementos típicos del género de terror que está de moda en estos años y media docena de claras referencias a la cultura pop global del tercer milenio. La mayor fuente de inspiración es sin duda "No abras esa puerta" de Marcus Nispel, película que literalmente relanzó un género creando una serie de semi-clones, algunos más exitosos que otros;
en este caso tenemos una película parcialmente exitosa, en la que se representa un espectáculo de masacre bastante entretenido, cuyos elementos fundamentales parecen responder perfectamente al estereotipo: paisajes polvorientos y sugerentes, un pequeño grupo de veinteañeros que parecen sacados directamente de principios de los años 70, una furgoneta destartalada, diálogos llenos de "fuck" y "shit", una gasolinera en medio de la nada, un accidente de tráfico que obliga a "nuestros" a una parada no programada, pechos al aire en al menos una ocasión y un boogeyman sangriento de fuerza sobrehumana, todo sazonado con la dosis justa de sadismo que todo guion ahora exige. La originalidad, por tanto, brilla por su ausencia, aunque es innegable que el rápido espectáculo fluye maravillosamente y divierte con gusto; algunas secuencias están bastante logradas, como la sangrienta muerte del director y el enfrentamiento en el cuadrilátero, y un discreto gusto por la puesta en escena y una buena fotografía contribuyen a elevar "Wrestlemaniac" por encima de la media de los productos de vídeo doméstico.
El boogeyman interpretado por Rey Mysterio Sr. (tío del famoso divo de la WWE) es un luchador de lucha libre, un estilo de wrestling característico de la tradición mexicana, y recuerda claramente a otro divo del wrestling y del cine del pasado, es decir, El Santo, luchador y protagonista de numerosísimas películas sudamericanas a caballo entre los años 60 y 70.
El Mascarado protagonista de este "Wrestlemaniac" es un exluchador que, fuera de sí, mató a sus oponentes durante un combate y ahora vive confinado en una legendaria ciudad fantasma: la verdad es que el mito que hay detrás de El Mascarado no es del todo convincente, seguramente se podía pensar en algo más sugerente; pero ver un clon del Santo, sucio y malvado, en 2007, tiene su efecto y no dejará de infundir una dosis de diversión desenfadada en el estimador de las películas de serie B.
En conclusión, "Wrestlemaniac" es un slasher que debe mucho a la nueva saga de "No abras esa puerta" y que logra entretener con una mano llena de escenas splatter, un ritmo rápido y una narrativa esencial. Hay que evitarlo para el espectador más exigente y en busca de novedades.
Merece medio punto más.
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