Sangre en el sendero
Anne y su novio Michael están en una crisis emocional y la chica, sin que Michael lo sepa, pasa una noche de amor con un desconocido, un apasionado policía. Con la intención de restaurar su relación, que está a punto de naufragar, Anne y Michael deciden pasar un fin de semana en una cabaña en el bosque dedicándose a largas excursiones en mountain bike. Pero el policía-amante está cultivando una obsesión por Anne y sigue a la pareja a la montaña, con la intención de hacer suya a la chica para siempre.
Con «Sangre en el sendero» estamos en el territorio más probado del survival horror, en la situación más típica de thriller agreste con abundante violencia gratuita, en resumen, en el déjà-vu más descarado. El origen geográfico europeo (Alemania, para ser exactos) de esta película la añade a la tendencia actual que ha hecho surgir principalmente Gran Bretaña («Wildness», «Broken») y Francia («Alta tensión», «Frontier(s)») en el panorama horrorífico contemporáneo gracias a una mezcla ahora bien reconocible entre entornos rurales y situaciones de supervivencia extrema. «Sangre en el sendero» se inserta, por tanto, en este subgénero, sin añadir mucho, pero bebiendo de una tradición cinematográfica que tiene raíces muy lejanas, especialmente en los fastuosos años '70. Y es precisamente al cine (sobre todo americano) de los años '70 al que «Sangre en el sendero» parece referirse con más insistencia, gracias a la narración de una historia minimalista y a una específica estética.
La trama es sencilla, predecible, si queremos, la típica situación de supervivencia en paisajes rurales como las que hemos visto en «Las colinas tienen ojos» o «Un tranquilo fin de semana de miedo», en la que el ser humano se ve obligado a retroceder y sacar su lado más instintivo y animal para poder enfrentar en igualdad de condiciones al «enemigo», una nemesis que en este caso no pertenece al ambiente extraño y hostil en el que el protagonista se encuentra actuando, sino que él también es un extranjero en tierra extraña que lo pone en algunos aspectos cerca de su víctima. El villano de «Sangre en el sendero» es una especie de célula descontrolada de un organismo social, un animal en cautiverio, capaz de moverse en ambientes urbanos y rurales con igual extrema naturalidad. La premisa que está en el núcleo de la caracterización del policía posesivo y animal es, por tanto, quizás el único elemento de verdadera novedad en esta película, aunque, a fin de cuentas, también es su punto más débil. Si en el papel el psicópata interpretado por Ben Price podía funcionar bien, en la pantalla aparece más que nada como un Michael Myers en ropa deportiva, omnipresente y un poco fuera de contexto, al que quizás habría sido preferible incluso el más clásico y probado campesino lujurioso. En el lado opuesto encontramos una víctima estereotípica, una mujer insegura, interpretada de manera convincente por Rebecca Palmer, que logra mostrar su personalidad solo cuando el instinto de supervivencia dicta las reglas. Un cordero que, cuando la situación lo requiere, logra sacar los colmillos de lobo, apareciendo no muy lejos de su verdugo.
Por lo tanto, parecerá un paradoja, pero «Sangre en el sendero» funciona bien precisamente por no ser original y, cuando intenta innovar, no convence mucho.
Muy buena la actuación del director Robert Krause (también guionista), que logra dar personalidad a la película gracias a un uso buscado de encuadres y de zoom que, unidos al montaje a menudo acelerado de Wolfgang Bohm y Richard Krause, dan a la película un sentido de histeria y alucinación. Notable también la fotografía de Ralf Noak que, gracias a tonos apagados y atardeceres, logra construir una atmósfera oscura y opresiva a pesar de que la película esté casi completamente ambientada a la luz del sol. Excelentes los escenarios naturales que hacen de escenografía para la película.
En resumen, «Sangre en el sendero», aunque no cuente nada nuevo, aparece como un sólido y bien realizado survival horror, apreciable aún más si se tiene en cuenta que se trata de una obra independiente realizada con un presupuesto muy modesto.
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