Esta horrible película del director de ÂÂÂÂBravo BravissimoÂÂÂÂ (el programa de pequeños genios presentado anualmente por Mike Buongiorno) es uno de los films más trash que la historia del cine recuerde. Inicialmente concebido como remake de ÂÂÂÂMalabimbaÂÂÂÂ (1979) de Andrea Bianchi, en esta película abandonamos la temática de la posesión demoníaca y nos encontramos con un grupito de 7 (y digo 7) actores que mueren uno a uno. A matarlos es un rico señor español (Aldo Sambrell) que sospecha que la difunta esposa (Marina L. Hedman) tuviera relaciones sexuales con todos los habitantes del castillo en el que vive, incluida la novicia (Mariangela Giordano), en un crescendo de situaciones ridículas y semi-porno (la monja con medias blancas que se masturba). El final tiene algo poético: todo esto ha sido concebido para salvar la pureza de la hija Miriam (Jacqueline Douprè), que por otro lado, a la cara de todos, se divierte alegremente con el padre, la madre difunta y su mano derecha. Solo se salva una discreta dirección de Bianchi y la banda sonora, más de porno que de horror, de Nino Catanese.
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