Atmósferas sofocantes, música sublime y suave... para la reinterpretación de un clásico de la narrativa vampírica como "Carmilla" de Joseph Sheridan Le Fanu. Seguramente la mejor película de Roger A. Fratter, director polifacético y sensacionalista con notables habilidades de montaje. Todo gira en torno a una chica, en un lugar y en un tiempo no definidos, que reflexiona y sufre por su naturaleza de vampiro: fascinante y perversa al mismo tiempo... sesiones espiritistas, rituales y pasión por un homenaje declarado a las épocas de oro del cine nacional. Vale la pena verla. Fratter detrás de la cámara está inspirado, los actores (Elisabetta Principe sobre todo) dan lo mejor de sí mismos. Destacar la excelente escenografía. Un aplauso para Lorenzo Rogan por la fotografía.
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