EL INTERNADO
Saint Ange
junio 23, 2004
En 1958, en los Alpes Franceses, la joven sirvienta Jurin Anna llega a Saint Ange para trabajar con Helena mientras el administrador va enviando a los huérfanos con sus nuevas familias antes de clausurar el orfanato. Anna, que oculta su embarazo, conoce a la última huérfana, Judith, que dejaron atrás a causa de sus problemas mentales, y se hacen buenas amigas cuando Anna descubre que Judith también escucha voces y pasos de los niños.
Directores
Reparto
Equipo
Produccion:
Christophe Gans (Producer) — Richard Grandpierre (Producer) — Vlad Păunescu (Producer)
Guion:
Pascal Laugier (Writer)
Musica:
Joseph LoDuca (Original Music Composer)
Fotografia:
Pablo Rosso (Director of Photography)
RESEÑAS (1)
Años 60. Anna, una chica embarazada, es contratada para hacer las últimas limpiezas en el orfanato de Saint Ange, próximo al cierre. Además de ella, los únicos habitantes del edificio son una cocinera y Judith, una chica huérfana que ha crecido en Saint Ange y que padece trastornos mentales. Al llegar, Anna había sido advertida por una niña de tener cuidado con los 'niños que dan miedo' y pronto la chica será testigo de extrañas apariciones y ruidos inquietantes. Tras algunas investigaciones, Anna descubrirá que el orfanato, en el pasado, fue escenario de misteriosas muertes de niños. Pero ¿por qué estas inquietantes presencias aún pueblan el mundo de los vivos?
Aprovechando el éxito internacional de las ghost stories, también los franceses se lanzan a la (casi) fácil vía de este muy explotado subgénero del terror. Los modelos son, naturalmente, los clásicos británicos y estadounidenses como 'Suspense' y 'The Haunting', pero en 'Saint Ange' se respira más un clima opresivo e inquietante cercano al gusto moderno, del que son representantes recientes los trabajos de la escuela española (desde Balagueró hasta Plaza), sin olvidar el esencial 'The Others', del que toma la atmósfera rarefacta y la particular refinación estética. Por tanto, 'Saint Ange' no tiene nada nuevo que mostrar al espectador: está el edificio esencialmente embrujado, sabiamente representado de manera inquietante por una excelente fotografía que alterna la frialdad y la asepsia con los colores cálidos del ambiente otoñal; hay secretos ocultos en el pasado que irremediablemente reaparecerán para atormentar las mentes (y los cuerpos) de quienes habitan el presente; y están ellos, los niños, ahora presencia fija en cada ghost movie que se precie. Desafortunadamente, los giros argumentales relacionados con los 'secretos' que esconde Saint Ange son predecibles y no poseen un particular mordiente digno de ser recordado; además, las presencias que embrujan el orfanato se manifiestan raramente y de manera poco inquietante (excluyendo el logrado prólogo), dejando un sabor amargo en el espectador que esperaba dejarse llevar por algún escalofrío saludable.
Un aspecto positivo es la caracterización de los personajes principales, representados por Anna (una bellísima Virginie Ledoyen) y la inestable Judith (una buena Lou Dillon): la primera es una chica joven pero cargada de experiencia, que quedó embarazada tras un misterioso evento (pero por algunos breves flashbacks se puede intuir una violación grupal) que intenta de todas las maneras ocultar su pecado, considerado tal por una sociedad bigota reflejo de la periferia europea de la posguerra; la segunda es un individuo abstracto, cuerpo de chica y mente de niña, ventaja de la conocimiento e inconsciencia de poseerlo.
El aspecto técnico y formal de la película es incontestable: ya mencionada la sugerente fotografía, pero igualmente válido es el montaje y la música, apreciable también la dirección del debutante Pascal Laugier, autor también del guion; este último, sin embargo, no satisface, porque a pasajes poco claros, que habrían merecido un mayor desarrollo, se alternan pasajes poco fluidos que ralentizan bruscamente el ritmo de la película, haciendo que resulte, especialmente en la parte central, excesivamente lenta.
El resultado es indudablemente agradable, pero de las premisas se podía y debía esperar algo más, en cambio 'Saint Ange' se pierde anónimamente en el ahora abarrotado sector de las ghost movies.
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