Secuela directa del film de Tobe Hooper (1974). Hace 20 años, el pueblo de Newt (Texas) se vengó de la familia Sawyer por su papel ayudando y ocultando los asesinados cometidos por Jeb Sawyer, el maniaco de la motosierra, también conocido como “Cara de cuero”. Se presumió que toda la famila estaba muerta cuando Burt Hartman lideró a la gente del pueblo para quemar su granja, pero el bebé de los Sawyer sobrevivió y Gavin y Arlene, dos de los vigilantes pueblerinos, se le llevaron en secreto y la criaron como hija propia con el nombre de Heather. Hasta llegar a la veintena ella no descubre que es adoptada. Un abogado de su abuela la localiza para hacerle saber de una herencia.
Después de escapar del asesinato de sus amigos cometido por Leatherface y su familia de asesinos caníbales, Sally Hardesty denunció los hechos a las autoridades. El sheriff Hooper se dirigió entonces a la granja de los Sawyer para hacer justicia, pero una turba enfurecida de aldeanos se impuso y puso la casa en llamas, matando a los habitantes y prendiendo fuego al edificio. Solo una recién nacida fue salvada y adoptada por uno de los justicieros, cuya esposa no podía tener hijos. Una veintena de años después, esa recién nacida, Heather, recibe una herencia de una abuela que ni siquiera sabía que poseía, la última sobreviviente de la familia Sawyer que aún vivía en Texas. Heather descubre así que fue adoptada y decide ir a Newt, en Texas, para cobrar la herencia de su abuela Verna. La acompañan en el viaje tres de sus amigos, un viaje que hará descubrir a la chica los terribles secretos de su familia.
La familia, cruz y delicia de toda sociedad.
Es precisamente sobre el concepto de familia que se ha basado desde el principio la saga de "No abras esa puerta", mostrando cómo la institución fundamental y formativa para todo ser humano puede ser un tabernáculo de horrores. Toda la podredumbre de la sociedad americana estaba simbolicamente encerrada en esa familia de honrados trabajadores, asesinos y caníbales por placer, que defendían a puño duro la propiedad y la unión de su hogar. Desde que Tobe Hooper donó al imaginario colectivo de los espectadores esta impactante visión del América rural, espejo distorsionado de todo buen aprendizaje formativo, el cine de terror ya no ha sido el mismo. La obra maestra que responde al título de "No abras esa puerta" data de 1974 y desde entonces ha pasado mucha agua bajo los puentes, una verdadera crecida que ha arrastrado consigo secuelas, remakes, precuelas y clones a voluntad hasta que llegó, en 2013, el momento para una operación singular: una secuela directa a la película de Hooper de 1974 que en un solo golpe cancela 30 años de franquicia y se reconecta con la original, creando lo que podemos definir como una línea de tiempo alternativa sobre las vicisitudes de Faccia di cuoio y familia.
A decir verdad, no hacía falta mucho para poner orden en esta saga, dado que el "No abras esa puerta" de 2003 y su precuela hacen historia aparte y los capítulos 3 y 4 son más remakes disfrazados que secuelas verdaderas. El único que sale con el ojo morado es el divertido "No abras esa puerta – Parte 2", dirigido con un toque irónico siempre por Hooper en 1986, que se proponía como secuela a la película de 1974 y que ahora con "No abras esa puerta 3D" resulta barrido por el arco de los eventos.
"No abras esa puerta 3D" nace en el momento en que los derechos sobre la franquicia poseídos por la Platinum Dunes – que había confeccionado el pseudo remake de 2003 y su precuela de 2006 – caducan y vuelven a las manos de Kim Henkel y Robert Kuhn. En este punto, el presidente de Twisted Pictures Carl Mazzocone, huérfano ya desde hacía un par de años de la afortunada saga "Saw", intuye las potencialidades de Leatherface y familia y no lo piensa dos veces para devolverlos a la gran pantalla. Con el olor a ingresos asegurados, Mazzocone adquiere los derechos dejando un papel productivo fundamental precisamente a Henkel y Kuhn con la idea de devolver todo a la historia original y la elección le da la razón, dado que "No abras esa puerta 3D" muele ingresos en el primer fin de semana de programación en los Estados Unidos y quizá da un nuevo futuro a esta saga.
Podemos afirmar tranquilamente que "No abras esa puerta 3D" es una buena película, no perfecta, pero un pequeño milagro en la óptica de esta saga, que en primer lugar ha sufrido siempre de increíble repetición debido a reinicios oficiales o no. La fuerza de este nuevo capítulo está en su exitoso enlace con la película original, que en los primeros minutos se retoma con el footage original y se continúa con escenas rodadas ad hoc que nos muestran qué sucedió inmediatamente después de la huida de Sally de la granja de los Sawyer. Turba enfurecida de memoria frankensteiniana, asedio como en un western de Peckimpah, familia de freaks lista para vender cara su piel de manera muy similar al prólogo de "La casa del diablo" y purificación por fuego que debería poner fin a toda la historia, que nosotros sin embargo sabemos que es solo un nuevo comienzo. En resumen, un comienzo grandioso, especialmente para quienes están vinculados a la película de 1974, de la cual incluso se recuperan el Leatherface original Gunnar Hansen (aquí en los papeles de un barbudo redneck armado con un rifle) y John Dugan, que vuelve a interpretar al arrugado Abuelo Sawyer. También está Bill Moseley, que en "No abras esa puerta – Parte 2" era el magnífico Chop-Top (Cabeza de lata) y aquí retoma el papel del difunto Jim Siedow, es decir, Drayton, el líder del clan. Cosas para chuparse los bigotes para todo verdadero apasionado de la película de Hooper, esto es poco pero seguro.
Luego, después de un salto temporal de una veintena de años, comienza la historia real de esta secuela y se nos presentan los personajes de esta nueva aventura, que son los típicos personajes de cualquier slasher: jóvenes antipáticos e increíblemente todos guapos. Caracterización mínima si no totalmente ausente, a excepción de la protagonista, interpretada por una bella y realmente buena Alexandra Daddario ("Líbera salida"), que da vida a una Heather que, por un lado, debe replicar la tenacidad de Jessica Biel del remake de Nispel, y, por otro, construye un personaje inédito para la saga de "No abras esa puerta", un personaje controvertido que tiene un vínculo directo de sangre con Leatherface, siendo también ella una Sawyer. Esto se convierte en el punto focal de "No abras esa puerta 3D", los lazos familiares que guían hacia un destino bien preciso, que regulan moral y acciones, la prueba de que el destino de un individuo está escrito en su código genético. Es un punto de vista inédito sobre toda la historia y a pesar de que aparezcan algunos elementos tópicos de la saga como el viaje, los teenagers, la furgoneta y el autoestopista, en la segunda mitad la película toma un camino nuevo y original que hace de este "No abras esa puerta" uno de los capítulos más "raros" de la saga.
Apreciable esta elección de los guionistas Adam Marcus, Debra Sullivan y Kirsten Elms que denota la voluntad de renovar realmente la franquicia y llevar adelante la historia sin ir a anclarse esencialmente en el éxito de las películas producidas por Platinum Dunes. Luego aparece alguna ligereza de más a nivel de guión que hace seguro torcer el nariz, como la ridícula elección por parte de los personajes de dejar solo al autoestopista en la casa recibida en herencia, con todas las consecuencias que esto conlleva, u la infausta elección de algunos de ellos de meterse en problemas como solo en una película de terror puede ocurrir. También la subtrama que ve la relación amorosa entre Ryan (Trey Songz) y la ardiente Nikki (una notable Tania Raymonde) es particularmente inútil y mal gestionada porque no lleva absolutamente a nada.
Pero digamos que estos son detalles sobre los que se puede pasar por alto, dado que luego la importancia y la atención recae en el nuevo Leatherface logrado (interpretado por Dan Yeager), un monstruo envejecido que vuelve a coleccionar objetos femeninos y se cose las máscaras directamente en su rostro. El error que al final queda como único e imperdonable es el torpe e inexplicable intento de llevar la historia a los días actuales. En toda la película se evita siempre decir en qué año se ambienta la historia, pero todos los espectadores atentos saben que el antepasado está ambientado en 1974, por lo tanto esta secuela debería estar a mediados de los años 90 o un poco más y nada lo niega hasta un inútil detalle que habrían debido evitar, es decir, cuando un personaje hace protagonista de una escena de manera totalmente gratuita un smartphone y entonces cae toda la verosimilitud cronológica, llevando a un desfase temporal la línea de tiempo de la película y de la saga. Un problema que se podía fácilmente evitar no haciendo aparecer ese objeto y repensando esa escena incriminada.
En el reparto, además de los ya citados, también aparece Scott Eastwood, hijo del gran Clint, y Marilyn Burns, Sally en la película original que aquí viste los papeles de la difunta Verna Sawyer, abuela de Heather. La dirección es de John Lussenhop, ya director del action "Takers", que se defiende discretamente al mezclar una puesta en escena moderna con algunos elementos típicos del cine de terror de los años 80. Bastante impulsado el aspecto gore con un par de muertes realmente de gran efecto. En cambio, decepciona en 3D, que emerge realmente solo en tres momentos en los que la motosierra de Leatherface viene hacia el espectador, abandonándose luego a un efecto de profundidad que no es tal vista la casi total prevalencia de escenas oscuras.
Para los más curiosos señalo también un auto-citación por parte de Twisted Pictures, dado que en una escena – aquella del parque de atracciones – aparece un individuo con la máscara de cerdo de "Saw".
En conclusión, "No abras esa puerta 3D" es una buena película que logra añadir carne al fuego, mostrando algo nuevo en la saga de Leatherface. Hay algunos errores de guión aquí y allá y el 3D resulta inútil, pero para los fans de Faccia di cuoio esta es una bonita vuelta a los orígenes.
No os vayáis de la sala antes de que todos los títulos de crédito hayan terminado, hay una sorpresa al final de la película.
Añadid media calabaza.
Texas Chainsaw’s big twist asked the audience to make an absurd leap that most will not be willing to make.
I mean… it’s a Texas Chainsaw Massacre movie, so you know what you’ll get. In some ways, I liked it more than some of the others, but the twist that Leatherface is a wronged victim was just dumb. The lead character finds out she is cousins with Leatherface and sympathizes and begins to care for him as his guardian? After he brutally sawed one of her friends in half in front of her? After he tried to murder her? After he got her boyfriend killed and cut pieces from her best friend? I mean, I don’t expect much from these movies, but that is a leap I just can’t make with you. Just stick with the chainsaw maniac being a bad guy and not a misunderstood vigilante.
Comentarios