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Los ojos sin rostro poster

LOS OJOS SIN ROSTRO

Les Yeux sans visage

1960 FR HMDB
enero 11, 1960

En París, un brillante y desquiciado cirujano rapta chicas con el fin de utilizar su piel para reconstruir la belleza de su hija, destrozada por un trágico accidente del que él se siente culpable.

Directores

Reparto

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Equipo

Produccion: Jules Borkon (Producer)Riccardo Gualino (Producer)
Guion: Claude Sautet (Screenplay)Pierre Boileau (Screenplay)Pierre Gascar (Writer)Jean Redon (Screenplay)Thomas Narcejac (Screenplay)
Musica: Maurice Jarre (Original Music Composer)
Fotografia: Eugen Schüfftan (Director of Photography)

RESEÑAS (1)

Andrea Costantini
París. Noche. Una mujer al volante de una 2CV está transportando a alguien en el asiento trasero. No está cómoda, sigue mirando por el espejo retrovisor, como preocupada por los otros coches. Se detiene en la orilla del Sena, toma lo que descubrimos que es un cadáver del asiento trasero y lo arroja al río. Así como llegó, se va por su camino. Las autoridades encuentran a la persona en el río al día siguiente. Se trata de una joven con el rostro desfigurado, rasgo distintivo para el reconocimiento del cuerpo. La joven es la hija de un luminar de la medicina, el doctor Génessier, quien años antes había sido el responsable del accidente de coche que causó daños irreparables en el rostro de la joven. Después de reconocer el cadáver de su hija, el médico regresa a casa y le comunica a la joven con el rostro desfigurado que vive prisionera en su habitación que quizá ahora hay una esperanza. Siempre, en el cine y en la literatura (pero sobre todo en la realidad de la que libros y películas son un espejo metafórico), el Hombre ha intentado contrarrestar el inevitable curso de los hechos. El destino a veces es benevolente y guía al Hombre a lo largo de una vida serena. Otras veces, es cruel y causa situaciones irreparables e irreversibles. El Hombre Común nunca ha podido hacer otra cosa que observar impotente el curso de los eventos y, ante una burla del destino, como la muerte, guardar silencio y sufrir. Pero hay un tipo de Hombre que no acepta estas bromas del destino. Este hombre, ante la muerte, no se rinde sino que reacciona. Se trata del Hombre de Ciencia. Al igual que el doctor Frankenstein no podía aceptar que un cuerpo muerto permaneciera así y haría cualquier cosa para probar que sus teorías eran correctas, el doctor Génessier tampoco puede darse paz. Debe aplicar sus conocimientos para contrarrestar el destino. Este incipit fantástico-filosófico para introducir una pequeña joya de 1960, "Ojos sin rostro", dirigida por el director francés Georges Franju, que no tuvo el éxito merecido en la época en que se estrenó. De seguro ha hecho hablar de sí. Se trata de un horror con fuertes tintes dramáticos, precursor de todo el género de los "médicos locos" quirúrgicos. Ante una película como "La piel que habito" de Pedro Almodóvar no se puede evitar volver al lejano 1960 y comparar al vengativo Banderas con el austero Brasseur. Diferentes motivaciones (venganza frente a remordimiento/ambición) pero historia muy similar. En ambos casos tenemos médicos desesperados que contrarrestan las fuerzas de la naturaleza con su conocimiento, con resultados alternos pero en general siempre desastrosos. Porque la Naturaleza vence sobre todo. Los protagonistas de "Ojos sin rostro" son tres y representan tres figuras diferentes bien precisas. La figura del médico es la ambición y el tormento que deriva de la no realización de sus planes. Luminar de la cirugía pone sus conocimientos a disposición del rostro desfigurado de su hija y por la cual está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de devolverle un rostro. Pero no tanto por la felicidad de la joven, sino por la ambición de alcanzar el objetivo prefijado. Su asistente, interpretada por la mítica Alida Valli, representa la devoción absoluta. El médico en el pasado le había devuelto un rostro y ahora ella está dispuesta a hacer cualquier cosa para compensarlo. Aunque los intentos del médico vayan más allá de la ley, Louise siempre le será fiel y representa la clave para la realización de los intentos, poniendo en peligro su propia vida por la causa del doctor. Tercera figura es la tristeza y es naturalmente representada por la joven desfigurada Christiane que pasa sus días llorando con lo que queda de su rostro escondido en los cojines de la cama u oculto tras una máscara. Emblemática es la escena en la que, ante un nuevo rostro perfecto, la joven no consigue sonreír sino bajo orden de su padre. Y cuando se excede exagerando con la sonrisa, el hombre la amonesta diciéndole "no demasiado", una advertencia preventiva para su nuevo rostro pero en realidad es una clara declaración del dolor que ella siente y sentirá para siempre. Una excelente película que presenta ritmos muy lentos, a veces demasiado para el espectador moderno, con algunos pasajes de guion poco creíbles, pero magistralmente iluminada por una fotografía en blanco y negro que queda grabada. A pesar de que se siente la datación de la obra, uno queda igualmente muy satisfecho ante la escena de la operación, incluso en el día de hoy. Está tan bien hecha y arriesgada que podría perturbar las almas más delicadas. En la época, la película pasó problemas con la censura, incluso debido a personas que se desmayaron en la sala durante la proyección. No es una película perfecta como otros de sus compañeros de la época, pero se trata de una joya pesimista y gótica (sobre todo en la escena final con las palomas blancas, de gran impacto visual) que todo amante del Séptimo Arte debería poder ver y conocer. La máscara blanca que lleva Christiane para ocultar su rostro desfigurado es un must del cine. Todos saben que existe pero pocos saben de qué película proviene.
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RESEÑAS DE LA COMUNIDAD (2)

John Chard

John Chard

9 /10

How odd I should have to comfort you. You still have some hope, at least.

Les yeux sans visage (AKA: Eyes Without a Face) is directed by Georges Franju and collectively written by Franju, Jean Redon, Pierre Boileau, Thomas Narcejac and Claude Sautet. It stars Pierre Brasseur, Edith Scob, Alida Valli, Juliette Mayniel and Francois Guerin. Music is by Maurice Jarre and cinematography by Eugen Schufftan.

Dr. Genessier (Brasseur) is wracked with guilt over the car accident he caused that saw his beloved daughter Christiane (Scob) suffer horrendous facial injuries. He has a notion to perform xenograft surgeries on female victims and transplant the face onto that of Christiane…

It sounds like a classic mad scientist movie, the sort where Peter Lorre stalks around the place with a devilish grin on his face, only the French version! Eyes Without a Face isn’t that sort of horror film, haunting? Yes, but there is no killing for joy or sadism here, it’s done for love, to assuage guilt whilst advancing science. Oh it’s still madness, but there’s a real sadness to Dr. Genessier’s actions, touchingly so, and with Franju a master of hauntingly lyrical splendour, it’s a film as beautiful as it is troubling.

Christiane is a living doll, a slow moving angel forced to wear a porcelain mask to hide her badly burned face. As she glides around the Gothic halls of the Genessier house – and the lower tier corridors of the hospital that’s annexed to the house - Franju never wastes a chance to poeticise a scene, using slow and long takes in silence that imbue the story with a sense of the foreboding. Even when there is dialogue, it’s always in hushed tones unless it involves the police, who are naturally suspicious of the good doctor Genessier.

A number of evocative scenes are truly arresting, gorgeous in construction and meaning, none more so than the very final scene that closes the pic down. But the most talked about scene is the one of horror, the surgery procedure that we actually see, a magnificent breath holding sequence, gruesome but once again, done in the name of love! The tragedy of which is palpable. From the opening of the film as Louise (Dr. Genessier’s assistant played by Valli) drags a dead body to a lake, to a moving sequence as Christiane visits the caged dogs that serve as guinea pigs for her father’s experiments, the blend of horror with fairytale like sadness is beautifully rendered.

Tech credits are very high. Schufftan’s photography is graceful and sombre, whilst Jarre’s musical score, particularly the macabre carnival tune he uses, is coming straight from the aural chambers of the surreal. Brasseur is terrific as Genessier, again playing a doctor (he was wonderful the year before in Head Against the Wall), Genessier is a tortured soul with ice cold blood running through his veins, and Brasseur nails it. The French Laird Cregar? Yes. That’s a justifiable compliment. In truth all performances are high in quality, with props to Scob who has to wear the immobile mask and act just with her sad puppy dog eyes.

As the doves fly, this is what it sounds like when dogs – and a porcelain angel – cry. Indeed. 9/10

CinemaSerf

CinemaSerf

8 /10

I don't think I've ever seen a film that marries the macabre and the gentle; the evil and the enlightened and the just plain horrifying in quite the way that Georges Franju does with this masterpiece. Pierre Brasseur as "Dr. Génessier" is simultaneously sinister, brutal, loving and tender as he uses every means at his disposal to try to correct an accident that has left his daughter "Christiane" (Edith Scob) disfigured. He will stop at nothing - quite literally - and the coup de grâce is still something that makes me shudder, even now. Not for the squeamish, nor is it gratuitous. It's just great.

Reseñas proporcionadas por TMDB