Una pareja sumida en el dolor se retira a una cabaña perdida en medio del bosque, llamada "Edén", con la esperanza de que el contacto con la naturaleza cure sus corazones rotos y su tambaleante matrimonio. Pero la naturaleza sigue su curso y las cosas empiezan a ir de mal en peor.
Produccion:Peter Aalbæk Jensen (Executive Producer) — Meta Louise Foldager Sørensen (Producer) — Peter Garde (Executive Producer)
Guion:Lars von Trier (Writer)
Musica:Kristian Eidnes Andersen (Original Music Composer)
Fotografia:Anthony Dod Mantle (Director of Photography)
RESEÑAS
(1)
RG
Roberto Giacomelli
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Mientras una pareja está ocupada haciendo el amor, su bebé sale de la cuna, se arrastra hasta el alféizar de la ventana y cae muriendo. A un mes del trágico suceso, la mujer sigue atormentada por el dolor y la culpa, así que su marido, que es psicoterapeuta, decide encontrar una solución a su depresión enfrentándola a su peor miedo. La pareja se dirige entonces a Eden, una zona boscosa donde la mujer solía refugiarse con el bebé para escribir su tesis universitaria y que ahora, de repente, se ha convertido en el lugar que más la aterra. Pero la estancia en la cabaña en medio del bosque se convierte para la pareja en una terrible pesadilla llena de eventos inquietantes y sangrientos.
Se dice que "Antichrist" surgió de un momento de profunda depresión que el director Lars Von Trier atravesó hace algunos años, y no cuesta creerlo, dado el pesimismo existencial, la desesperación y un constante sentido de malestar que emana de cada fotograma de esta película. "Antichrist" es una obra altamente anómala, una sesión de autoanálisis de 110 minutos que adopta la forma de un fresco íntimo y, al mismo tiempo, universal de miedos, temores y obsesiones. Von Trier firma una de sus obras más extrañas y desiguales, y sin embargo da vida a una fascinante perla del color de la pez.
Organizando la narrativa por capítulos, cada uno dedicado a una fase del estado depresivo de la protagonista, el director escribe un vangelo negro que comienza con la muerte de un inocente y continúa con un luto obsesivo que se transforma en locura y martirio, hasta llegar a un epílogo tan liberador como inquietantemente apocalíptico.
El luto y el dolor consiguiente, sin embargo, son un simple expediente que trasciende al plano de la realidad tangible una situación de abstracción metafísica que hunde sus raíces en la simbología religiosa y en el paganismo, donde Dios está completamente oscurecido por la acción de Satán, libre de actuar a través de sus "mensajeros".
En una situación de continuo alternarse entre simbolismo y religión, psiquiatría, locura y violencia extrema se despliega el universo de "Antichrist", en el que dos únicos, brillantes, actores se improvisan nuevos Adán y Eva, vehículos y víctimas del pecado, que al regresar al Paraíso (Eden, el lugar boscoso donde se desarrolla gran parte de la película, es un nombre explicativo) se encuentran, sin embargo, en las garras del mal. Eden es un mundo sin reglas en el que "El caos reina", un lugar tan inmaculado como empapado de morbosidad y maldad. En esto, la obra de Von Trier ha sido ejemplar, capaz de conferir un verdadero aura de inquietud en cada movimiento de cámara destinado a subrayar el balanceo de las hojas y la caída de las bellotas; en este caso, el apropiado uso de los sonidos (el viento en particular, pero también el obsesivo tic-tac de las bellotas, primero, y del granizo, después) logra por sí solo crear una atmósfera efectiva que en más de una ocasión es capaz de erizar la piel del espectador. Y dado que en este lugar sin tiempo y sin reglas es el caos, es el mal, el que gobierna, las cartas sobre la mesa se mezclan continuamente: el hombre mantiene la situación bajo control, es atento, calculador y capaz de reaccionar con firmeza a las señales (los tres mendigos) que se le presentan; al mismo tiempo, sin embargo, el hombre es débil, presa del deseo sexual que lo lleva a desestabilizar todas sus certezas. La mujer es símbolo del pecado, es la Eva que coge la manzana en un movimiento continuo y cada vez más atípico, es primero víctima y luego tentadora, verdugo y luego mártir. La mujer es (anti)Cristo y a través de su sacrificio una nueva realidad se presenta a la percepción humana.
Von Trier y su película han terminado en el centro de un escándalo inflado que, inesperadamente, ha causado la aversión de mucha crítica. En lugar de la mayoría de consensos esperada, en Cannes 2009 (donde "Antichrist" fue presentada en concurso) la película de Von Trier ha recogido especialmente silbidos, acusada de manera bastante descabellada de misoginia, pornografía y complacencia por la violencia extrema. La misoginia es relativa y depende sobre todo de la clave con la que se lee la obra - y hay muchas - también disfrutable como una película feminista que reinterpreta el "Gynocide" pasado (presente y futuro), proporcionando una forma de venganza a la mujer-víctima. Respecto a la violencia, la pornografía y la pornografía de la violencia, es cierto que la película las usa, a veces incluso está impregnada de ellas, pero todo está siempre perfectamente funcional. El erotismo se tiñe de connotaciones pornográficas en un par de escenas, pero esto no hace más que aumentar la carga de malestar que la película DEBE transmitir al espectador, y en lo cual tiene éxito, gracias a los cuerpos maduros y no-eróticos de los dos protagonistas. La violencia visual alcanza, sobre todo en la última media hora, niveles altísimos y ve en escena mutilaciones y automutilaciones que alcanzan su punto máximo con eyaculaciones de sangre y infibulaciones.
Willem Dafoe ("Existenz"; "Spiderman") y Charlotte Gainsbourg ("Nuovomondo"; "I'm Not There") son los únicos dos actores en la escena, perfectos y particularmente inmersos en el difícil papel (lo que premió a Gainsbourg con la palma de oro en Cannes). Von Trier dirige con gran maestría, experimentando menos de lo habitual pero jugando la carta de la elegancia formal que aprovecha la alternancia del blanco y negro (prólogo y epílogo) y los colores pastel, la sucesión de músicas líricas ("Lascia ch'io pianga" de Hendel, todavía para prólogo y epílogo) y sonidos inquietantes del bosque.
"Antichrist" no es una película para todos, de hecho, quizá es una película para pocos. Un original, anómalo, complejo, a veces incluso críptico, horror que conjuga lo físico y lo psíquico, la carne y el cerebro y tiene el mérito de prestarse a múltiples interpretaciones. Una hermosa voz fuera del coro que tiene quizá el único defecto de ostentar un insistente auto-complacencia.
Míralo. Ámalo, ódialo pero míralo.
Oppresing and disturbing movie. Willem Dafoe and Charlotte Gainsbourg are superb and the OST is well chosen but the movie leaves too many questions open which leaves a bitter after taste.
P
patient1
9/10
Our story starts with beautiful Passion, and all the while, Insurmountable Tragedy is Creeping its ugly head into the scene. Such a dark, deeply emotional film has been laid at our feet, and raw emotions lead to carnality between our main characters.
I feel a deep wound that time may never heal slowly entering the scenes, primarily due to the detrimental thoughts that are constantly invading our female characters' minds.
Willem Dafoe and Charlotte Gainsbourg character portrayal is unlike any I've come across of late, Provocative and Disturbing to the point I've had to pause the film for a brief moment to gather myself from the raw intensity unfolding before my eyes.
Never have seen such viscious brutality that wasn't in a gore film before.
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