Una mujer es asaltada de noche en la playa por un desconocido, que la amenaza con un cuchillo. Contra lo que teme, no intenta violarla; únicamente quiere decirle que Pierre, su marido, es un asesino. Días después, los periódicos traen la noticia de la muerte de un importante hombre de negocios, al que Pierre debía mucho dinero. Aunque el diagnóstico oficial es muerte por embolia, la mujer descubre como pudo habérsele asesinado. Y esa misma noche, el hombre de la playa la llama por teléfono: quiere una cita o denunciará a Pierre.
Minou es abordada en la calle por un desconocido que la agrede y le revela que su marido Peter está involucrado en la muerte de un industrial y que él tiene pruebas. Conmocionada por la noticia, Minou le revela todo a su amiga libertina Dominique, de quien aprende algunos indicios sobre la identidad del hombre que la contactó. Por amor a su marido, Minou decide pagar al hombre para que le entregue las pruebas y ocultarlas, pero descubre que el plan del hombre es mucho más complejo y que su verdadero objetivo es ella misma. A partir de este momento, comienzan una serie de extorsiones contra la mujer que comienzan a minar incluso su salud mental.
Cuando aún no había estallado la moda del giallo argentino, el productor Luciano Ercoli decide debutar detrás de la cámara con "Las fotos prohibidas de una señora de bien", un thriller que sigue la tendencia de los noir morbosos al estilo francés muy populares en ese momento tanto por Lenzi como por Martino. Ercoli crea una historia turbia e intrincada y, con la presencia de su futura esposa Nives Navarro (conocida como Susan Scott) en el elenco, confecciona un thriller digno
quizás injustamente olvidado hoy.
El guion, escrito por Ernesto Gastaldi con la colaboración de Mahnahen Velasco, se centra en una historia intrincada de chantajes que deja de lado el mecanismo clásico del "whodunit". Sabemos quién es el culpable (o mejor dicho, creemos saberlo) y el villano de la historia tiene un rostro desde el principio; lo que nos interesa es descubrir las motivaciones que se esconden detrás de sus acciones y, sobre todo, seguir la evolución del cambio de carácter de la protagonista. La Minou interpretada por la excelente Dagmar Lassander es frágil y vulnerable, insegura por la sucesión de eventos que en poco tiempo ponen en duda todas sus certezas. ¿Es su marido un asesino? En su escala de valores, el amor prevalece y así
Minou termina por enredarse en una espiral de problemas para defender a su esposo. En particular, es admirable el lento hundimiento de la mujer en un abismo de locura. Todo lo que le sucede es desmentido por los hechos y, por lo tanto, se la considera loca y el espectador también es inducido a pensarlo. Lo opuesto exacto de Minou es representado por el personaje de Dominique, interpretado por la siempre fascinante Susan Scott, quien, además de ser su mejor amiga, tiene una personalidad opuesta a la de su amiga. Es bastante claro cómo las dos mujeres fueron caracterizadas para representar las dos caras de la misma moneda, capaces de mostrar dos ideales de mujer de esa época. Por un lado, está Minou, amorosa y anclada a la tradición, muy cercana al ideal de mujer y esposa que el hombre tiene en su imaginario; por el otro, Dominique, emancipada, libertina y muy en sintonía con el cambio de costumbres sexuales que comenzaba a principios de los años '70. Las dos se complementan mutuamente y es precisamente en su diversidad que se basa la relación de amistad que las une.
"Las fotos prohibidas de una señora de bien", a pesar de que el póster y el título puedan hacer pensar lo contrario, no juega mucho con el aspecto lujurioso de la historia y, a pesar de algunas sugerencias eróticas solo a título narrativo, no hace uso de desnudos (excepto uno fugaz de Scott) y situaciones explícitamente escabrosas. Al mismo tiempo, se deja completamente de lado la propensión a la violencia y las escenas de sangre, de modo que en la película de Ercoli no se ve ningún muerto real. Todo esto beneficia a la película, que se centra más en la historia y el misterio sin conceder a la explotación una fácil atajo para atraer la atención del espectador, demostrando así que funciona precisamente por la calidad de la historia, los actores y la confección general.
Junto a Lassander y Scott, encontramos otros dos nombres queridos del género, Pier Paolo Capponi ("Los chicos del matadero"; "Siete orquídeas manchadas de rojo"), en el papel del marido de Monou, y Simon Andreu ("La muerte camina con tacones altos"; "Pasos de baile sobre una hoja de afeitar") en el del chantajista.
"Las fotos prohibidas de una señora de bien" puede considerarse el mejor entre los gialli de Luciano Ercoli. Calurosamente recomendado a los aficionados del género del thriller italiano.
<em>'The Forbidden Photos of a Lady Above Suspicion'</em> includes good performances from Dagmar Lassander, Pier Paolo Capponi, Simón Andreu and Nieves Navarro. It's also paced well enough, despite a few slower moments, and has a solid ending. The film is also short at around 90mins and features a neat score from a certain Ennio Morricone.
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