Saltar al contenido
La última casa poster

LA ÚLTIMA CASA

The Last House

2026 US HMDB
agosto 6, 2026

Una familia encerrada en su casa misteriosamente tendrá que unirse para sobrevivir a la escasez de recursos y a la siniestra amenaza que no los deja salir.

Reparto

👍 👎 🔥 🧻 👑
Iniciar sesion o regístrate para guardar tus preferencias

Comentarios

Comentarios (0)

Equipo

Produccion: Louis Leterrier (Producer)Oly Obst (Producer)Kori Adelson (Producer)Cecile Gaget (Executive Producer)Peter Chernin (Producer)Jenno Topping (Producer)Thomas Benski (Executive Producer)Lars Sylvest (Executive Producer)Thorsten Schumacher (Executive Producer)Damian Anderson (Executive Producer)
Guion: Matthew Robinson (Writer)
Musica: Yair Elazar Glotman (Original Music Composer)
Fotografia: Pål Ulvik Rokseth (Director of Photography)

RESEÑAS (1)

Roberto Giacomelli
El Veredicto

El cine fantástico y la ciencia ficción han utilizado frecuentemente el entorno como espejo de los miedos de su época.

El cine fantástico y la ciencia ficción han utilizado frecuentemente el entorno como espejo de los miedos de su época. En los años setenta, cuando la emergencia ecológica comenzaba a convertirse en una preocupación real, el desastre ambiental entraba en el imaginario fantástico como consecuencia de la arrogancia humana; antes aún, eran las radiaciones de las pruebas nucleares y las bombas atómicas las que sugerían escenarios donde la naturaleza, transformada por la intervención humana, podía convertirse en su enemiga más terrible. Hoy ese miedo ha adquirido principalmente una dimensión climática, vinculada al calentamiento global y a la alteración progresiva de los equilibrios del planeta. Y es precisamente del agua, elemento indispensable para la vida pero también fuerza natural imposible de dominar, de donde parte The Last House, producción de Netflix dirigida por Louis Leterrier y escrita por Matthew Robinson. No es casual que la película se abra con una cita atribuida a Arthur C. Clarke: «Qué inapropiado es llamar a este planeta Tierra cuando claramente es Océano». La frase, reproducida también en publicaciones científicas y atribuida a Clarke al menos desde 1990, sintetiza perfectamente el punto de partida conceptual del film: llamamos Tierra al planeta en el que vivimos, pero aproximadamente el 71% de su superficie está cubierta de agua. Y en The Last House es precisamente el agua la que reclama un papel central, casi una posición de dominio que el ser humano ha ignorado durante demasiado tiempo. El ingeniero Jason Delgado se prepara para pasar la Navidad con su esposa y sus dos hijos. Una mañana, cuando la familia debería salir a comprar el nuevo árbol para decorar, una tormenta violenta hace imposible abandonar la casa. Puertas y ventanas parecen bloqueadas por una fuerza invisible y ni siquiera romper los cristales sirve de nada. Pronto los Delgado descubren que lo mismo está ocurriendo a los vecinos y, según la información fragmentaria que logran recopilar, a todo el barrio, la ciudad y quizás al mundo entero. Sin conexiones de internet, teléfonos, televisión o radio, los días se convierten en semanas y las semanas en meses, mientras la familia se ve obligada a racionar las provisiones y, sobre todo, a encontrar una manera de mantener su cordura. Pero es la pequeña Ruth quien intuye que esa lluvia incesante podría ser algo más que un simple fenómeno atmosférico: parece casi viva, capaz de comunicarse con ellos. Y en el jardín y las calles comienzan a aparecer criaturas que podrían tener un interés específico en impedir que los humanos salgan. La primera mitad de The Last House funciona sobre todo porque Leterrier comprende que para narrar una situación extrema no necesariamente se requieren grandes eventos. La película construye su horror a través de la repetición de lo cotidiano, transformando las acciones más banales en pequeños sucesos: comer, pasar el tiempo, encontrar algo que ver, intentar mantener una apariencia de normalidad. Es imposible no pensar en el confinamiento de 2020, en esos meses en los que la casa se había convertido simultáneamente en refugio y prisión, mientras el mundo exterior parecía distante y amenazante. The Last House utiliza esa memoria colectiva sin transformarla en una declaración explícita, contando la historia de una familia obligada a reinventar sus hábitos y a redescubrir incluso tecnologías que parecían pertenecer a otra época, desde DVDs hasta vinilos. La paradoja es que precisamente esta parte, la potencialmente más interesante, sigue siendo también la menos desarrollada. La convivencia forzada debería ser el corazón dramático del film, pero las relaciones entre los Delgado nunca alcanzan todos los matices que una situación así habría podido generar. Faltan especialmente los conflictos, las tensiones cotidianas, las pequeñas explosiones emocionales que un encierro tan prolongado habría inevitablemente producido. Considerando además la edad de los hijos, la familia parece demasiado disciplinada y funcional, casi como si hubiera sido construida para representar el ideal de éxito de una «familia bajo presión» más que para comportarse realmente como una familia en esa situación. Sin embargo, la atmósfera es notable. Leterrier aprovecha magníficamente los espacios de la casa, transformando ventanas, puertas y pasillos en fronteras infranqueables e hiciendo de la lluvia una presencia constante, casi un personaje. La película sugiere mucho más de lo que muestra y, justo cuando deja filtrarse algo del exterior, logra generar una sensación de inquietud genuina. Cuando en la segunda mitad The Last House abandona progresivamente el drama familiar para asumir los contornos más explícitos del horror, entran en escena extrañas criaturas anfibias que parecen provenir directamente del imaginario lovecraftiano. La referencia a Dagon y especialmente a La sombra sobre Innsmouth es evidente: seres acuáticos que parecen pertenecer a un mundo otro y que observan la humanidad como una especie extraña. Es un giro que revitaliza la película en términos de espectáculo, pero al mismo tiempo expone sus limitaciones narrativas. Las criaturas son inquietantes, pero su comportamiento pronto se vuelve contradictorio; intuimos qué quieren, pero no comprendemos del todo por qué actúan de determinadas maneras. Y cuando llega el momento de proporcionar una explicación, la película parece tener prisa por cerrar el discurso. Bella, en cambio, es la larga secuencia submarina, que representa probablemente el momento visualmente más logrado de toda la película. Es precisamente cuando Leterrier lleva a los personajes bajo la superficie del agua que The Last House parece finalmente encontrar su dimensión más completa, transformando el elemento natural que durante toda la película había representado una amenaza invisible en un espacio físico para explorar. Lástima que la revelación a la que conduce la secuencia sea menos efectiva que la construcción que la precede. La película se sostiene, de todas formas, en dos intérpretes de excelente nivel. Wagner Moura, nominado al Óscar por El agente secreto, aporta al papel de Jason una fisicalidad y una credibilidad que ayudan a hacer concreto el drama familiar, mientras que Greta Lee, proveniente de Past Lives y protagonista de Tron: Ares, ofrece una actuación intensa y medida, logrando dar profundidad a un personaje que el guion habría podido desarrollar más. The Last House, entonces, es una película que parte de una idea fascinante y de una metáfora nada banal: una humanidad obligada a permanecer confinada mientras el agua, elemento que siempre ha considerado un recurso para explotar, parece recuperar su propio espacio. Leterrier construye bien el aislamiento, trabaja efectivamente los ambientes y regala algunos momentos de inquietud genuina, pero Matthew Robinson no logra desarrollar plenamente la riqueza de la premisa. El resultado es una obra interesante y en momentos sugestiva, que habría podido volverse mucho más incisiva si hubiera tenido el valor de profundizar más en sus personajes y en las implicaciones de su subtexto ambientalista. Un discreto fantahorro, en resumen, pero sobre todo una oportunidad parcialmente perdida.
👍 👎 🔥 🧻 👑

Comentarios

Comentarios (0)

Dónde Ver

Datos proporcionados por JustWatch

Preguntas sobre La última casa

¿Dónde ver La última casa en streaming?

La última casa está disponible en Netflix, Netflix Standard with Ads.

  • Netflix
  • Netflix Standard with Ads
Ver dónde verla

¿Cuánto dura La última casa?

La última casa dura 110 minutos.

¿Cuándo se estrenó La última casa?

La última casa se estrenó en 2026.

¿Quién dirigió La última casa?

La última casa está dirigida por Louis Leterrier.

¿Qué nota tiene La última casa?

La redacción de HorrorCult le da a La última casa 2,5 calaveras sobre 5, con una sola reseña.

Leer las reseñas

RESEÑAS DE LA COMUNIDAD (4)

Manuel São Bento

5 /10

Check out my full review @ https://movieswetextedabout.com/the-last-house-movie-review-louis-leterrier-builds-a-remarkable-house-but-story-misses-its-furnishing/

Rating: C+

THE LAST HOUSE is a film of two very different halves — a sluggish, oddly toneless first hour that squanders a genuinely intriguing premise, followed by a back stretch that finally locates the tension and craft the setup always promised, only to rush its way to an ending more interested in sequel-baiting than resolution. Greta Lee and Wagner Moura are doing real work here, and the fully built, physically degrading house is a legitimate technical achievement that elevates every scene shot inside it, but the script never digs past the surface of its own ideas, leaving genuinely rich thematic territory — isolation, technological dependency, what security actually costs a family — almost entirely unexplored. It’s a divisive movie, one that’s likely to frustrate as many people as it entertains, and it’s easy to see why Netflix sat on the embargo until the last possible moment.

Sierbahnn

Sierbahnn

7 /10

This movie changes from a psychological drama about isolation to a full-on survivor horror movie and to then pivot into a near cosmic horror story at the very end. It is an interesting transition and one that not many movies could pull off. This one does it because you are invested in the characters and they are so well acted and so well directed that the premise actualizes them rather than diminish them. The adversarial conditions that the characters are placed in are positioned in the story very well and are given enough good effects so that they become quite terrifying. It is not a movie for the ages possibly, but it is certainly good enough to give it a watch.

ugrobug

At first glance, Leterrier seems to have made a belated pandemic thriller, where the home becomes a prison and isolation feels more terrifying than any alien invader. But dig a little deeper, and the film reveals itself as a story about an inner void that gradually crystallizes amid the constant noise of the information age. News comes and goes, morning headlines are replaced by fresh sensations before nightfall, and we barely notice as the world quietly turns upside down. What begins as a forced digital detox unexpectedly becomes an invitation to rediscover life’s simplest pleasures: playing a board game, watching a movie together as a family (although the selection is rather limited—there are only two films to choose from), or simply ending the evening with a good old-fashioned pillow fight.

Full version

The Fixate & Binge Podcast, w/ Joe Curdy

The Fixate & Binge Podcast, w/ Joe Curdy

2 /10

Louis Leterrier’s THE LAST HOUSE joins a growing list of thrillers seemingly inspired by the post-COVID era. Sure to trigger resentful memories of being forced to shelter in place during the global pandemic, Leterrier’s film is a dampening reminder of how miserable life really was with limited social options.

Then again, being trapped inside a house with your family for years is arguably horror enough without the creatures.

With a screenplay by Matthew Robinson, Leterrier’s film starts off very strong when a major rainstorm inexplicably results in countless occupants being entombed in their homes, but loses steam once the family at the center of the story simply goes about their lives, stuck firmly indoors.

Parents Ann and Jason (played by Greta Lee and Wagner Moura) do their best to hold their two children together against all odds, both psychologically and physically, as the weeks, months and eventually years go by.

(How the family has not succumbed to poisonous black mold over the years spent inside the home is one of the great unsolved mysteries here.)

With diminishing options as the family transitions, worryingly, from thriving to barely surviving, the central mystery as to who, what, why—or even how—this predicament unfolded around the world barely gets the attention it deserves until a hasty final act, heavy on thrills but sodden with explanation, tries to wrap things up.

Leterrier, known for creating engaging spectacle but not always sticking the landing, offers more of the same here as the family stands their ground against creatures who look like a cross between Bill Nighy’s Davy Jones from PIRATES OF THE CARIBBEAN and H.P. Lovecraft’s Cthulhu.

More could have been done to explore the mystery of the creatures themselves instead of settling for the feeble “we never saw them again” explanation offered by the narration. It’s the anticlimactic ending no one asked for—especially after Netflix reeled in so much interest with an effective ad campaign that is sure to pay off with streaming records this weekend.

THE LAST HOUSE begins with the kind of intriguing premise that promises something far more ambitious than what ultimately arrives. Unfortunately, once the doors close, the film has nowhere nearly as interesting to go.

Reseñas proporcionadas por TMDB